La contaminación del agua potable en Estados Unidos por sustancias químicas conocidas como PFAS (perfluoroalquilo y polifluoroalquilo) ha emergido como un problema grave y urgente para la salud pública.

Un reciente estudio realizado por el Servicio Geológico de EE. UU. ha encendido las alarmas sobre la calidad del agua potable en los Estados Unidos. Sorprendentemente, se ha descubierto que casi la mitad del agua potable en este país está contaminada con PFAS. Estas sustancias pueden tener consecuencias devastadoras para la salud humana.

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El problema de la contaminación por PFAS

El peligro de las PFAS es que son sustancias químicas persistentes en el medio ambiente, por lo que son denominadas como «sustancias químicas para siempre«. Esto significa que una vez que estas sustancias se liberan al agua, pueden persistir durante mucho tiempo, causando estragos en la salud y el bienestar de las comunidades.

El sur de California, en particular, se encuentra entre las regiones más afectadas por esta preocupante contaminación del agua potable. No solo se trata de una gran cantidad de ciudades, como Commerce, Montebello, Monterey Park, Vernon y Downey, que superan los niveles recomendados de PFAS desde 2019, sino que también son comunidades que ya sufren de otras fuentes de contaminación ambiental.

Esta situación es alarmante y urgente, lo que ha llevado a los supervisores del condado de Los Ángeles a tomar medidas y evaluar la extensión total de la contaminación por PFAS en los suministros de agua potable. Sin embargo, esto es solo un primer paso en el camino hacia la protección de la salud pública.

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PFAS y salud en riesgo

Para entender la magnitud de este problema, hay que comprender la naturaleza de las PFAS y su impacto en la salud humana. Estas sustancias químicas fueron clasificadas como un «contaminante emergente» por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. en 2016, pero aún se sabe poco sobre cómo afectan a diferentes comunidades étnicas y los daños específicos que pueden causar.

Afortunadamente, investigadores de la Universidad del Sur de California se han puesto manos a la obra y han iniciado un nuevo estudio sobre los efectos en la salud de la contaminación por PFAS en el agua potable del condado de Los Ángeles. Su enfoque se centra en comunidades predominantemente latinas del este y sureste, que ya están sobrecargadas de contaminación ambiental. El objetivo del estudio es desarrollar estrategias de prevención y soluciones de remediación sostenibles a gran escala que puedan implementarse de manera rentable.

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Peligro para la salud pública

La exposición a las PFAS se ha relacionado con diversas complicaciones para la salud. Investigaciones anteriores han sugerido que estas sustancias químicas pueden causar la enfermedad del hígado graso no alcohólico, trastornos metabólicos y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, trastornos del desarrollo y varios tipos de cáncer. Incluso se han encontrado mezclas de PFAS más nuevas, creadas para reemplazar a las que resultaron dañinas, que también pueden ser perjudiciales.

El gobierno federal es consciente de estos peligros desde hace tiempo, pero la acción ha sido lenta y limitada. Aunque la administración Biden ha propuesto estándares nacionales para seis tipos de PFAS, es importante recordar que existen más de 12,000 tipos conocidos de estas sustancias químicas, lo que deja una gran brecha en la regulación y protección de la salud pública.

Por su parte, California ha tomado medidas importantes para prohibir el uso de PFAS en varios productos, como cosméticos, ropa, envases de alimentos, cunas y espuma contra incendios. Sin embargo, los científicos enfatizan que esto no es suficiente y que se requiere una acción más amplia y contundente. La contaminación por PFAS es tan extensa que se necesita la intervención coordinada de múltiples agencias gubernamentales para abordar el problema en su totalidad.

Amenaza y solución

La toxicidad persistente de las PFAS representa una grave amenaza, especialmente para las comunidades que ya luchan contra el daño ambiental, como las del sureste del condado de Los Ángeles. Es fundamental que el plan de la administración Biden para abordar la contaminación por PFAS incluya un enfoque equitativo y que no recaiga únicamente en las comunidades desfavorecidas.

Cada nuevo estudio que se lleva a cabo sobre PFAS proporciona más evidencia de su omnipresencia en nuestras vidas. Por lo tanto, los reguladores federales deben considerar seriamente la prohibición de todos los PFAS como clase, siguiendo las recomendaciones de muchos científicos.

Referencias:

Get the ‘forever chemicals’ out of our drinking water: https://phys.org/news/2023-07-chemicals.html

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