La leche materna es una fuente de nutrientes esenciales y anticuerpos que protege a los bebés contra diversas enfermedades. Un nuevo estudio ha revelado la presencia de un conjunto único y estable de anticuerpos en la leche materna de cada persona durante la lactancia y los embarazos.

Estos hallazgos arrojan luz sobre cómo la inmunidad temprana de un bebé está influenciada por los anticuerpos de la leche materna y por qué la protección contra diferentes infecciones puede variar entre bebés. Además, se exploran las implicaciones en el desarrollo de enfermedades intestinales, como la enterocolitis necrosante (ECN), y cómo la leche materna protege contra esta devastadora afección, especialmente en bebés prematuros.

Inmunidad de la leche materna y sus anticuerpos

El estudio, liderado por el profesor Timothy Hand y su equipo, se enfocó en la inmunoglobulina A (IgA), una clase de anticuerpos presente en la leche materna. La IgA es fundamental tanto para proteger contra patógenos entéricos como para influir en la microbiota intestinal del bebé.

Los resultados demostraron que la leche materna de cada donante contenía una variedad única de anticuerpos que permanecían sorprendentemente estables durante la lactancia y los embarazos.

Protección contra la enterocolitis necrosante (ECN)

La ECN es una enfermedad intestinal inflamatoria devastadora que afecta principalmente a los bebés prematuros y se ha relacionado con una familia de bacterias llamadas enterobacterias.

El estudio reveló que la leche materna proporciona protección contra la ECN, mientras que los bebés alimentados con fórmula tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad. La variabilidad en la inmunidad de los bebés a la ECN se debe a que diferentes madres transmiten diferentes anticuerpos a través de la leche materna.

Heterogeneidad en la reactividad de la IgA de la leche materna

El estudio también analizó la reactividad de la IgA materna derivada de la leche materna (BrmIgA) contra bacterias comunes presentes en la microbiota del bebé. Se encontró una heterogeneidad sustancial en la capacidad de unión de BrmIgA a la microbiota entre diferentes donantes, independientemente del parto prematuro o a término. Sorprendentemente, también se observó variabilidad en la respuesta de BrmIgA a aislados bacterianos estrechamente relacionados.

Estabilidad de la reactividad antibacteriana BrmIgA

A pesar de la variabilidad interindividual en la reactividad de la BrmIgA, se descubrió que esta reactividad antibacteriana era relativamente estable a lo largo del tiempo dentro del mismo donante, incluso entre lactantes secuenciales. Esto sugiere que las respuestas de IgA de la glándula mamaria son duraderas y juegan un papel importante en la protección continua del bebé.

Implicaciones para la alimentación del bebé prematuro

Otros estudios han demostrado que la leche de los padres es el mejor alimento para reducir la probabilidad de que un bebé prematuro desarrolle ECN. En casos donde la leche materna no está disponible, la leche de donante se convierte en un sustituto o suplemento importante. Sin embargo, se descubrió que la pasteurización de la leche de donante reduce los niveles de anticuerpos, lo que plantea interrogantes sobre los niveles de protección proporcionados.

Referencias:

Stability and heterogeneity in the antimicrobiota reactivity of human milk-derived immunoglobulin A: https://doi.org/10.1084/jem.20220839

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