La comida es un reflejo de nuestra cultura y está impregnada de diversas influencias a lo largo de la historia. José Miguel Mulet, catedrático de Biotecnología y autor del libro «Comemos lo que somos. Cómo la cultura y la sociedad han modificado la comida», nos invita a explorar esta relación entre la comida y nuestra identidad cultural.

Mulet destaca cómo la alimentación de los españoles ha evolucionado con el tiempo. Si retrocedemos a los años 70 y solicitamos un menú de aquel entonces, nos sorprendería encontrar que platos populares en la actualidad, como la lubina o la carrillera, eran prácticamente desconocidos en aquel momento. Nuestros menús actuales son un reflejo de la sociedad contemporánea y distan mucho de lo que solíamos consumir hace dos décadas.

Mulet sostiene que la comida es una expresión cultural que cambia y se adapta con el paso del tiempo. No solo hemos evolucionado en nuestras preferencias gastronómicas, sino que también lo seguiremos haciendo en el futuro. Así como una persona pobre del siglo XIX aceptaría con gusto cambiar su pan de centeno por una barra de pan blanco, los gustos y preferencias de las generaciones futuras también se transformarán. La comida es un vínculo vivo entre el pasado, el presente y el futuro.

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La evolución de la dieta

El científico resalta que la dinámica de cambio en la alimentación no es exclusiva de España o Europa. Todos los países están influenciados por sociedades y culturas diversas. La dieta es un aspecto en constante evolución. Mulet menciona incluso el ejemplo de China, donde la comida consumida en el siglo XV difiere considerablemente de la actual.

A través de su libro, Mulet busca explorar cómo cada plato cuenta una historia única y cómo los sabores se convierten en momentos irrepetibles de la historia de la humanidad. Nuestra comida es mucho más que una simple sustancia que ingerimos; es un testimonio de nuestra identidad, nuestras tradiciones y la interacción de culturas a lo largo de los siglos.

Influencia cultural en la comida a lo largo de la historia

La influencia de la cultura en nuestra forma de comer es innegable, y según Mulet,depende en gran medida de la época histórica. Históricamente, lo que comían las personas ricas terminaba convirtiéndose en un alimento aspiracional para la gente pobre. A medida que se desarrollaba la clase media, el deseo de consumir carne se convirtió en un símbolo de estatus, ya que los menos privilegiados no podían permitírselo. De esta manera, los patrones alimentarios de las clases acomodadas marcaron la pauta para las décadas siguientes.

Este fenómeno se observó con las especias y la carne. Inicialmente, eran consideradas alimentos de lujo, pero a medida que su precio bajaba, se volvieron accesibles para todos. Mulet destaca la influencia actual del cine de cultura americana y, en el siglo XIX, la influencia francesa en la gastronomía. Cada cultura deja su huella en los hábitos alimentarios a lo largo del tiempo.

Además, Mulet menciona que la influencia cultural en la comida se extiende a lo largo de la historia. Los romanos, por ejemplo, llevaban consigo sus propias prácticas culinarias cuando conquistaban nuevas tierras, pero también adoptaban los alimentos y sabores de las regiones conquistadas. Los árabes, por su parte, establecieron un corredor que conectaba desde el Himalaya hasta el Miño, permitiendo el intercambio de alimentos de este a oeste.

En la actualidad, la cultura americana ejerce una gran influencia en nuestros hábitos alimentarios, impulsada en parte por la presencia dominante del estilo de vida americano en el cine y los medios de comunicación. Nos vemos influenciados por lo que vemos en las películas, y así es como las hamburguesas y las pizzas se han incorporado a nuestra dieta de manera significativa.

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La dieta mediterránea: origen y mitos

La dieta mediterránea, tan elogiada por sus beneficios para la salud, tiene una historia interesante según Mulet. Contrario a la creencia popular, afirma que la dieta mediterránea no fue inventada en la región mediterránea, sino en Estados Unidos por Ancel Keys, después de la Segunda Guerra Mundial. Keys realizó un estudio en esa época, aunque según Mulet, en la actualidad no cumpliría con los criterios de calidad requeridos. Sin embargo, reconoce que algunas de sus conclusiones son válidas.

Es importante entender que la dieta mediterránea fue una primera aproximación que ha sido mitificada con el tiempo. Asimismo, Mulet destaca que la dieta mediterránea incorpora influencias de alimentos de otras regiones, como el tomate, que es originario de América y no del Mediterráneo.

El científico también resalta la influencia cristiana en nuestra alimentación, particularmente en el trigo, el vino y el aceite de oliva. Estos alimentos se han extendido por todo el mundo debido a su asociación con el cristianismo y su importancia en los rituales religiosos. El pan y el vino son elementos fundamentales en la eucaristía cristiana.

Reflexiones sobre el ‘fast food’ y la evolución culinaria

Mulet plantea una interesante reflexión sobre el «fast food» en nuestra sociedad actual. Contrario a la creencia generalizada de que este tipo de comida es un problema en nuestra alimentación, Mulet sostiene que nadie nos obliga a ir a un restaurante de comida rápida. Además, compara este fenómeno con la cultura del vino, argumentando que podríamos considerar al alcohol como un problema, pero que promovemos activamente la cultura del vino. Según él, el «fast food» es simplemente un síntoma de que vivimos en una sociedad donde se han adquirido derechos sociales y podemos permitirnos el lujo de acudir a restaurantes de comida económica. Sin embargo, destaca que nadie nos impide elegir opciones más saludables, como una ensalada para cenar.

Mulet también hace hincapié en que muchas de las creencias arraigadas sobre la comida resultan ser bastante recientes. Por ejemplo, menciona platos como la fabada, el pollo tikka-masala (una fusión de la cocina británica e india) y el chop suey de verduras (un plato chino). Todos ellos son inventos de los siglos XIX y XX, desafiando así la noción de que ciertos platos tradicionales son milenarios.

Estas perspectivas de Mulet nos invitan a cuestionar nuestras concepciones arraigadas sobre la comida, a reconocer la libertad de elección que tenemos y a explorar la diversidad culinaria que ha surgido a lo largo del tiempo. Nuestra alimentación es un reflejo de nuestra sociedad y su evolución, y es importante tener en cuenta estos aspectos para comprender mejor nuestros hábitos alimentarios actuales.

Referencias:

Cómo la dieta mediterránea fue creada por un americano y por qué comemos lo que comemos hoy en día: https://www.infosalus.com/nutricion/noticia-dieta-mediterranea-fue-creada-americano-comemos-comemos-hoy-dia-20230515090547.html

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