Las ratas tienen muy mala fama, y todos sabemos por qué. 

A mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1347, estalló la peor pandemia registrada en la historia de la humanidad. La Peste Negra, también llamada Muerte Negra, devastó Europa en la Edad Media. Se estima que al menos 50 millones de personas murieron por los brotes de peste que continuaron hasta el siglo XIX, y todas esas muertes caen sobre los hombros de las pobres ratas.

Ellas fueron las protagonistas de esta trágica historia, según comentan cronistas, médicos y otros contemporáneos de la época. Pero, ¿y si no fueron las ratas las que propagaron la Peste Negra? 

Un estudio reciente ha demostrado que las condiciones ambientales en Europa habrían impedido que la peste sobreviviera en reservorios animales, es decir, en portadores biológicos como los roedores salvajes y sus pulgas. Lo que significa que, tal vez, pasamos demasiados años culpando a las ratas de un delito que no cometieron. 

Las ratas y su vínculo con la peste

Peste negra, ilustración / Vía Wikimedia

Para nadie es un secreto que las ratas portan a la bacteria causante de la peste bubónica, la Yersinia pestis. Esta bacteria puede pasar de roedores a humanos por la picadura de pulgas infectadas o el contacto directo con tejidos infectados, por lo que es comprensible cómo las ratas entraron en esta historia.

Ahora, si bien la plaga comienza en los roedores, a veces se extiende a los humanos. Es posible que Europa haya albergado alguna vez reservorios animales de peste. Pero, según comentan los expertos, ninguno de estos pudo ocasionar una pandemia. 

Las ratas se mueven poco una vez que encuentran un refugio, y la bacteria de la peste no puede sobrevivir sin un huésped. En especial, en condiciones climáticas tan extremas como las que vivía Europa en la Edad Media: suelos ácidos y llenos de cobre, hierro, magnesio, temperaturas más frías y pocas precipitaciones.

Ningún reservorio animal podría haber propagado la Peste Negra durante tantos años, y mucho menos, en tantas ocasiones. Lo que solo deja una posibilidad: la peste pudo haber sido reintroducida repetidamente desde Asia. 

¿Quién propagó la Peste Negra? 

Ratas en la nieve / Vía Pxhere

Los investigadores creen que los humanos fueron los protagonistas de esta historia. Esto debido a ciertas discrepancias en los brotes de peste. 

Entre la primera y la segunda pandemia, hubo niveles de mortalidad sorprendentemente diferentes. Algunos brotes de la segunda pandemia alcanzaron una mortalidad del 50%, mientras que los de la tercera pandemia rara vez superaron el 1%. 

Además, a principios del siglo XIV, durante la segunda pandemia, los casos se extendieron más rápido y más ampliamente que cualquier otra enfermedad durante la Edad Media. Hubo enormes diferencias en la frecuencia y la velocidad del transporte de mercancías y animales. 

Si todos los brotes hubieran sido causados por las ratas, entonces deberían ser similares.

Esto sumado al hecho de que los climas mediterráneos no eran adecuados para los reservorios animales, parece indicar que, efectivamente, las ratas no fueron las protagonistas de esta historia.

Muertes por la Peste Negra, ilustración / Créditos: El correo

“Las diferencias que observamos plantean una pregunta crucial sobre si la forma bubónica de la peste dependía de roedores cuando, en cambio, podría propagarse de manera mucho más eficiente directamente, de persona a persona”. 

Nils Chr. Stenseth, autor del estudio

Para los investigadores, lo más probable es que estallara a través del sistema respiratorio de las personas, por la falta de higiene. 

Esto no quiere decir que las ratas estén libres de todo pecado. Es probable que ellas hubieran iniciado el primer brote europeo, registrado en el siglo VI hasta finales del siglo VIII. Pero, una vez que la plaga cruzó a Europa desde Asia Central, los humanos podrían haber sido responsables del segundo brote y el más famoso. 

¿Acaso esta es la verdadera historia o solo una suposición? Eso sigue siendo un tema candente en la comunidad científica. Pero una cosa es segura: las ratas no merecen ser culpadas por todas esas muertes. 

Referencias:

No evidence for persistent natural plague reservoirs in historical and modern Europe https://www.pnas.org/doi/pdf/10.1073/pnas.2209816119

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