Si las pantallas OLED te parecen lo último en tecnología, es porque todavía no conoces el nanoLED. 

La empresa Nanosys nos ha mostrado esta nueva generación de paneles en el CES 2023, ya que pronto estará disponible para móviles y televisores. Quizás tenga un nombre pésimo, pero te aseguramos que ese es su único defecto. 

Se trata de una tecnología que puede mejorar la calidad de la imagen, ahorrar energía y reducir costos en la fabricación de dispositivos. Por lo tanto, con el nanoLED se cumpliría finalmente la promesa de las grandes compañías tecnológicas: ofrecer un mundo de pantallas asequibles en alta resolución.

Esto es lo que sabemos hasta ahora del proyecto ultrasecreto de Nanosys.

¿Qué es la tecnología nanoLED?

Un nuevo cambio de pantalla para los móviles / Vía Pixabay

Podemos pensar en el nanoLED como una QD-OLED 2.0, ya que utiliza puntos cuánticos para generar imágenes. 

Estos puntos cuánticos son aún más avanzados que las células orgánicas que emiten luz en las pantallas OLED. No por el hecho de ser “cuánticos”, sino porque cada píxel emite color y luz a la vez, sin necesidad de ningún subpixel blanco. Esto gracias a un fenómeno conocido como electroluminiscencia, que usa impulsos eléctricos para producir directamente los colores RGB: rojo, verde y azul.

Por lo tanto, estos puntos tienen una estructura muy simple, lo que los hace teóricamente más fáciles de producir y más eficientes en términos de energía. 

Además, el nanoLED es una tecnología autoemisiva. Esto quiere decir que, como no hace uso de la luz para hacer que cada pixel se ilumine, puede funcionar en cualquier superficie. 

Según Nanosys, los paneles con esta tecnología serían tremendamente escalables, pudiendo producir desde pantallas diminutas para cascos de realidad virtual, hasta televisores gigantescos o paneles para poner encima de cualquier ventana, parabrisas o espejo.

En pocas palabras, el nanoLED es una tecnología que no tiene nada que ver con el funcionamiento de los LEDs tradicionales.

Un nuevo rey para las pantallas

Todavía se trata de una tecnología ultrasecreta, que solo se mostró en un prototipo de 6 pulgadas. Pero es evidente que el nanoLED marca el comienzo de un mundo de ciencia ficción: con pantallas económicas en cada esquina y calle. 

Trabajando nueva experiencia trabajando delante de una pantalla/ Vía Pixabay

Los expertos en la industria audiovisual aseguran que esta tecnología transformará muchos sectores. Esto debido a que se trata de pantallas muy finas, que pueden incluso imprimirse como papel. 

“Era imposiblemente plano, como un trozo de papel brillante y vibrante. Una galería de imágenes coloridas de la naturaleza recorrieron la pantalla. Se sentía como si estuviera mirando algo del futuro, porque, básicamente, lo estaba. Es tan innovador que Nanosys dijo que solo podía mostrar una imagen borrosa”. 

Geoffrey Morrison, editor de CNET

Los puntos cuánticos son el verdadero fenómeno físico detrás de esto, ya que tienen propiedades únicas como la emisión de luz específica al recibir energía. Estas propiedades hacen que sean ideales para su uso en pantallas, donde se requiere una emisión precisa en ciertos momentos. 

Cada uno de estos puntos tiene sus propias ventajas y desventajas que varían dependiendo del material de fabricación: cadmio seleniuro (CdSe), ácido sulfúrico (ZnS) o nitruro de indio (InN). Pero, en general, todos ofrecen una mayor nitidez y un importantísimo ahorro energético. 

Así que, el nanoLED podría convertirse en el rey de las pantallas. Basta con ver las diferencias que hay entre esta tecnología y sus predecesores, más allá del nombre. 

  • En comparación con el OLED y el QD-OLED, que también usa puntos cuánticos, la nueva generación de pantallas ofrece píxeles capaces de funcionar individualmente con un brillo hasta 50 veces mayor.
  • Y también supera al MicroLED y MiniLED en tamaño, pues sus puntos cuánticos son nanométricos, como su nombre indica. Por lo tanto, puede escalarse sin perder el contraste y brillo de la imagen.

La única tarea pendiente para Nanosys sería mejorar su nombre. Después de todo, una tecnología con la capacidad de revolucionar el mundo de las pantallas, como hizo el OLED de Sony en 2008, merece un mejor prefijo.

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