Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Federal de São Paulo y el Instituto Butantan de Brasil ha presentado los resultados de un análisis del veneno de la tarántula de bandas naranjas, especie originaria de la Amazonía brasileña. Este es el primer estudio que caracteriza el veneno de esta especie de araña migalomorfa. Los resultados del estudio han mostrado que algunas de las toxinas identificadas en el veneno podrían tener usos potenciales en la elaboración de productos farmacéuticos e insecticidas biológicos.

La caracterización del veneno de la especie Acanthoscurria juruenicola se ha logrado gracias a las avanzadas tecnologías para identificar las toxinas que producen. A pesar de que esta especie fue descrita por primera vez hace cien años, solo ahora se ha podido analizar completamente su veneno. Este contiene 92 proteínas, 14 de las cuales son péptidos ricos en cisteína, que son comunes en las toxinas de las arañas. Asimismo, tienen efectos conocidos en los canales iónicos y contra las bacterias.

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Los canales iónicos son proteínas presentes en las células que permiten el movimiento de iones cargados eléctricamente a través de la membrana celular. Estos canales son responsables de conducir las señales eléctricas en el cerebro y el corazón. Por lo general, son objeto de estudio como dianas terapéuticas y posibles agentes analgésicos.

Potenciales usos en la medicina y la agricultura

El estudio identificó 14 péptidos ricos en cisteína (CRP), de los cuales solo 3 se conocían de otras tarántulas de la misma especie. Estos CRP podrían ser utilizados como ingredientes activos en insecticidas farmacéuticos y biológicos.

Además, el veneno de esta araña es un cóctel eficaz para inmovilizar a las presas, gracias a la combinación de los CRP con fosfolipasas y hialuronidasas. Los investigadores también realizaron pruebas inyectando pequeñas cantidades de veneno en grillos, los cuales no habían recuperado el movimiento después de 24 horas. Estudios previos también han identificado en otras especies de Acanthoscurria potencial antimicrobiano.

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En conclusión, este estudio es el primer paso para entender mejor el veneno de la tarántula de bandas naranjas y sus posibles usos en la medicina y la agricultura. Aunque se sabe que la familia de arañas de la que es originaria la especie Acanthoscurria juruenicola es relativamente conocida, las especies están evolucionando rápidamente. Esto hace que las toxinas identificadas en diferentes especies puedan variar significativamente. Los cambios en solo unos pocos aminoácidos pueden marcar una gran diferencia en los efectos farmacológicos.

Los investigadores también esperan continuar estudiando el veneno de esta especie y otras para descubrir nuevos usos potenciales en la medicina y la agricultura. Cabe destacar también que esta especie es originaria de la Amazonía brasileña. Por lo cual, su conservación es crucial para el futuro de estos estudios y para preservar la biodiversidad de esta región.

Referencias:

Multiomics Profiling of Toxins in the Venom of the Amazonian Spider Acanthoscurria juruenicola: https://doi.org/10.1021/acs.jproteome.2c00593

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