“La flor que siempre mira al Sol”. Así es como muchos definen al girasol, pues ciertamente mueve su cabeza de Este a Oeste para recibir más luz y crecer más rápido.

Aquellos que están acostumbrados a las películas de flores asesinas, podrían pensar que este movimiento es perturbador. Pero existe una explicación científica detrás de todo: los girasoles, al igual que los seres humanos, tienen ritmos circadianos que regulan su bienestar. 

Los ritmos circadianos son, por decirlo de alguna manera, el reloj interno de una planta o animal. Estas oscilaciones siguen un ciclo de aproximadamente 24 horas, y controlan diferentes procesos biológicos como la apertura y cierre de estomas, la floración y algunos tropismos que ocurren en las plantas como respuesta a cambios ambientales.

Hasta ahora, se pensaba que los ritmos circadianos no tenían ninguna importancia durante el crecimiento de los girasoles. Sin embargo, en un estudio reciente, los biólogos de la Universidad de California han demostrado todo lo contrario. 

El reloj interno controla a los girasoles

Centro de un giraasol / Vía Pixabay

La cabeza del girasol se compone de cientos de pequeños floretes: los más jóvenes están en el centro, y los más longevos en los bordes. 

Estos floretes, cuando alcanzan la madurez, se abren formando los famosos anillos concéntricos de esta flor. Pero esto solo ocurre durante el día, debido a los ritmos circadianos. 

Los investigadores cultivaron varios girasoles en diferentes condiciones de luz y temperatura. Algunos con iluminación continua, otros completamente a oscuras y los últimos con breves períodos luminosos. Al hacerlo, descubrieron que el reloj interno de la planta controla la apertura de los floretes usando dos mecanismos:

  • Y segundo, controlando la dirección a la que crece el girasol.

El desarrollo de los girasoles sigue este ciclo: a lo largo del día la cabeza gira hacia el oeste, y cuando el Sol se oculta, la planta vuelve de nuevo a mirar hacia el este. 

Para promover este movimiento, el reloj interno hace que una de las hormonas del girasol, la auxina, crezca más en un lado del tallo que del otro. De esta manera, la planta se empieza a curvar hacia la luz. Al menos hasta que la flor se abre, que es cuando el ritmo circadiano se ralentiza y, por ende, el girasol deja de moverse.

¿Por qué los girasoles siguen al Sol?

El florecimiento de un girasol siguiendo su reloj interno

Inicialmente, los investigadores creían que el movimiento fototrópico (hacia la luz) era para optimizar solo la fotosíntesis. Principalmente porque una mayor exposición de las hojas hacia la luz favorece el crecimiento integral del girasol.

Pero, durante su estudio, descubrieron que este movimiento también asegura una eficiente polinización. 

Las abejas polinizadoras tienden a aterrizar en los pétalos alrededor de una cabeza de girasol, y caminar hacia el centro cuando están en dirección al Sol. Esto debido a que las temperaturas cálidas las atraen. 

Por lo tanto, para garantizar su reproducción, el reloj interno de los girasoles también coordina los floretes para que se abran en anillos concéntricos comenzando desde el borde hacia adentro: desde la parte masculina de la flor hacia la femenina.

Sus hallazgos demuestran que, cuando los girasoles se cultivaron con un reloj interrumpido, atrajeron menos polinizadores que los girasoles normales. 

Así que, en definitiva, parece que los ritmos circadianos controlan por completo a estas plantas: desde su florecimiento, hasta la polinización y esa rara tendencia a mirar siempre al Sol con una sonrisa.

Referencias:

The circadian clock controls temporal and spatial patterns of floral development in sunflower https://dx.doi.org/10.7554/eLife.80984

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *