Los villanos son codiciosos, mentirosos, egoístas y hasta desagradables, pero todos vemos algo de bondad en ellos. Incluso hay espectadores que se identifican profundamente con estos personajes y esperan que al final de la película, de alguna forma, cumplan su objetivo. 

Da igual el género o los giros de guión, villanos como Voldemort, Darth Vader o el Guasón tienen más fanáticos que los protagonistas de sus historias. Pero, ¿por qué ocurre esto?

El amor que sentimos hacia “los malos” viene del hecho que vemos en ellos cualidades redentoras. En otras palabras, pensamos que todavía hay algo bueno en su interior a pesar de los defectos. Y esto ocurre porque el ser humano está programado para ver siempre bondad en el otro, según comenta un nuevo estudio.

Más allá del mal, hay un corazón bondadoso

Los investigadores de la Universidad de Michigan entrevistaron hace poco a 434 niños y a 277 adultos. Su objetivo era determinar cómo las personas de diferentes edades procesan los rasgos antisociales y malvados de los villanos. Para ello, utilizaron a personajes familiares como Úrsula de La Sirenita, Voldemort de Harry Potter, el Capitán Garfio de Peter Pan, y algunos héroes con actos moralmente cuestionables como Woody de Toy Story o Peter Parker de Spiderman.

¿El interior bondadoso de Voldemort? / Créditos: Flirck

Ellos pensaban que los niños apoyarían a los héroes y los adultos a los villanos, pero curiosamente ambos sintieron más afinidad por los malos. De hecho, según comentan los investigadores, todos creían que había algo de bondad en el interior de los personajes. 

“Tanto niños como adultos piensan que hay una discrepancia entre el comportamiento externo de un villano y su verdadero yo interior. Esta es una brecha mayor para los villanos que para los héroes”.

Valerie Umscheid, estudiante de doctorado en psicología de la Universidad de Michigan

Esto no significa que despreciaran a los héroes ni mucho menos. Para ellos, los villanos son un poco menos malvados de lo que parecen en el interior, mientras que los héroes son buenos por dentro y por fuera. En definitiva, ambos tienen bondad. 

La psicología detrás del amor por los villanos

Para los investigadores, solo existe una explicación posible para esta atracción: la gente ve con más frecuencia lo bueno antes que lo malo.

Quizás esto ocurre porque se involucran emocionalmente con los villanos. O puede que también porque sienten que los rasgos de la tríada oscura, un término que se utiliza en psicología para hablar del narcisismo, del maquiavelismo y psicopatía, no forman parte del “verdadero yo” de ese personaje.

El Guasón / Vía Pixabay

Para demostrarlo, realizaron tres pruebas durante el estudio.

La primera consistía en determinar si los participantes consideraban que los villanos eran capaces de tener actitudes sociales positivas hacia los demás. Los investigadores pusieron a los villanos en situaciones en las que pudieran comportarse de manera positiva, lo que hizo que tanto niños como adultos pensaran que tenían un “interior bondadoso”.

Por su parte, la segunda y tercera parte de la investigación consistió en evaluar las creencias de los participantes sobre el «verdadero yo» de los villanos. Es decir, cómo proyectaban su carácter malvado al mundo y cómo se sienten por dentro realmente. Los investigadores hicieron varias preguntas sobre si un personaje podría cambiar con el tiempo, y concluyeron que todos veían cualidades redentoras en los villanos.

“Algunos incluso creían que personajes como Úrsula o Cruella de Vil tenían algo de bondad, a pesar de las acciones inmorales en las que se involucran regularmente».

Valerie Umscheid

Dicho de otra manera, este estudio sugiere que, para la gente, es más probable que los villanos sean buenos en el interior como todos nosotros. Así que quizás nuestro cerebro no está hecho para juzgar las formas extremas de villanía.

En cualquier caso, esto confirma que los villanos tienen cierto encanto que nos hace amarlos con todo nuestro corazón.

Referencias:

What makes Voldemort tick? Children’s and adults’ reasoning about the nature of villains http://dx.doi.org/10.1016/j.cognition.2022.105357

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