Las vacas son animales robustos y con una gran cantidad de grasa, pero pueden nadar bastante bien cuando tienen que hacerlo. 

Estamos tan acostumbrados a verlas pastando en tierra seca que ni siquiera nos hemos planteado si flotan en el agua. Y puede que nunca lo hubiéramos pensado, por el simple hecho de que “son ganado”. Sin embargo, mucho antes de que el hombre domesticara a estos animales, vacas y toros huían de los veranos calurosos metiendo sus cuerpos en los ríos.

Como el resto de mamíferos, que provienen de criaturas acuáticas, las vacas saben moverse en el agua como los hipopótamos o los elefantes. Esto debido a ciertas peculiaridades en su anatomía.

Las vacas están diseñadas para nadar

Al ver a una vaca, hay tres cosas que podemos notar: patas cortas, un abdomen grande y una cabeza ligeramente inclinada hacia delante. Quizás no parezca aerodinámica, pero lo es.

Estas estructuras le permiten a la vaca mantenerse a flote y cruzar hasta ocho kilómetros de agua hacia su alimento.

Sus patas cortas, similares a las de los hipopótamos, ayudan a romper la resistencia del agua y mantenerse estables. Principalmente porque funcionan como palanca: utilizan menos energía para obtener esencialmente los mismos beneficios que tendrían las patas largas de una jirafa bajo el agua. 

Además, si alguna vez has visto a una vaca que puede nadar, es posible que hayas notado que usan más las patas delanteras que las traseras. Eso es porque sus delanteras reman para moverlos hacia adelante, mientras que sus patas traseras actúan como timones, dirigiéndolas en la dirección correcta.

Vacas pastando / Vía Pixabay

Por otro lado, su cuerpo robusto contiene una gran cantidad de grasa corporal, lo que facilita la flotabilidad en el agua. La grasa es menos densa que el agua, por lo que las vacas sufren el fenómeno de flotación. Sólo en ocasiones como esta puede decirse que la grasa es la vida, a diferencia de los huesos y músculos que son ligeramente más densos.

Y como punto final tenemos la cabeza. Las vacas no solo pueden nadar, sino que también logran mantenerse hasta seis horas flotando. Básicamente porque suelen inclinar la cabeza fuera del agua mientras nadan, con ayuda de sus cuernos y cuello. De este modo, nunca se ahogan pues la boca y la nariz permanecen fuera del agua.

Vacas bajo el agua

Ahora sabemos que las vacas pueden nadar. Sin embargo, nadar o flotar no es sinónimo de sumergirse bajo el agua. 

Las vacas no pueden nadar como los elefantes, hundiendo su cuerpo completamente. No tienen una trompa que les permita respirar en aguas profundas, así que estos bovinos, al igual que nosotros sin los tanques de oxígeno, solo pueden moverse por la superficie. 

Vacas en el río / Vía Pixabay

Pero tampoco es necesario que se sumerjan como los hipopótamos, pues su piel no es tan delicada. 

En realidad, las vacas simplemente usan el agua como un recurso más para conseguir comida cuando sea necesario, encontrar pareja cuando estén en temporada o seguir a la manada. De hecho, su forma de nadar es similar a su forma de caminar en tierra firme: utilizan sus patas para propulsarse y sus cabeza para orientarse. 

Siempre que una vaca no tenga problemas de salud, podrá nadar a donde quiera como el resto de mamíferos. Una de las cosas más notables de la natación de las vacas es su gran resistencia. Puede nadar más de kilómetros sin cansarse, porque el agua les ayuda a que el peso del cuerpo no caiga únicamente en las patas.

Así que, en definitiva, las vacas pueden nadar aunque es raro que alguna vez tengan motivos para hacerlo. 

Referencias:

Cows Can Swim, and Some Even Like It https://farmhouseguide.com/can-cows-swim/

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