Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de São Paulo (USP) en Brasil examinó la correlación entre la agresividad y los factores morfológicos, ambientales y sociales en 665 perros domésticos de diferentes razas, así como mestizos. Los resultados de este estudio, publicados en la revista Applied Animal Behavior Science, indican que la historia de vida y las características del dueño influyen en la agresividad de los perros.

El estudio encontró que la agresividad de los perros estuvo influenciada por características físicas como el peso y la morfología del cráneo. Así como por factores sociales y ambientales como el tipo de hogar, la historia de vida del animal y el sexo y la edad del propietario.

Los hallazgos respaldaron la suposición de los investigadores de que el comportamiento no solo se adquiere o se ve afectado por la genética. Este también es el resultado de una interacción continua con el entorno.

«Los resultados destacan algo que hemos estado estudiando durante algún tiempo: el comportamiento surge de la interacción entre el animal y su contexto. El medio ambiente y la relación entre el dueño y la mascota, así como la morfología, son factores que influyen en cómo las mascotas se relacionan con nosotros y cómo nos relacionamos con ellos», dijo Briseida de Resende, última autora del artículo y profesora del Instituto de Psicología (IP-USP).

Vía Pixabay.

Estudio sobre la agresividad en los perros

Durante la pandemia de COVID-19, los investigadores realizaron un estudio en el que los dueños de 665 perros completaron tres cuestionarios en línea acerca de ellos mismos. Además, respondieron preguntas sobre las características de sus mascotas, el entorno en el que vivían y cualquier comportamiento agresivo, como ladrar o atacar a extraños.

Flávio Ayrosa, autor principal del artículo, afirmó que el género del propietario resultó ser un buen indicador del comportamiento hacia los desconocidos. La ausencia de agresividad fue un 73 % más común entre los perros de las mujeres.

Por otro lado, el sexo de la mascota también parece haber influido en la agresividad. Ayrosa explicó que la probabilidad de un comportamiento agresivo hacia el dueño fue un 40 % menor entre las hembras que entre los machos.

Mientras que la longitud del hocico fue aún más significativa. Tal es así la agresividad hacia el dueño era un 79 % más probable entre los perros braquicéfalos que entre los mesocefálicos. Cabe aclarar que los perros braquicéfalos tienen un hocico corto y un cráneo redondeado. Mientras que los mesocefálicos tienen un cráneo de tamaño intermedio con forma cuadrada o triangular.

Los resultados del estudio también mostraron que a mayor peso, menor es la probabilidad de que el perro muestre agresividad hacia su dueño, con una disminución del 3% por cada kilogramo extra de masa corporal.

Un cambio de paradigma

Ayrosa enfatizó que los hallazgos relacionados con el propietario no son correlaciones de causa y efecto. «Encontramos relaciones, pero no podemos determinar cuál viene primero. Por ejemplo, con el factor ‘pasear al perro’, puede ser que las personas paseen menos a su perro porque el animal es agresivo, o el perro puede haberse vuelto agresivo porque el dueño no lo sacó lo suficiente», explicó. “Variables como el peso, la altura, la morfología craneal, el sexo y la edad influyen en la interacción entre los perros y su entorno. Esto puede llevar a que pasen más tiempo dentro de casa”, agregó Ayrosa.

En los últimos diez años, hay un cambio de paradigma en la forma en que se evalúa la agresividad canina. Hoy, las investigaciones relacionan los perfiles de comportamiento con factores como la edad y el sexo del perro, y su metabolismo y hormonas.

En Brasil, el estudio realizado por el grupo del IP-USP fue el primero en analizar la morfología y el comportamiento, incluida la agresividad, en perros mestizos o de raza no definida. «Recientemente, los investigadores han comenzado a examinar la influencia de los factores relacionados con la morfología del animal, la historia de vida y el origen [comprado o adoptado], así como las características del dueño, como lo hizo nuestro estudio», dijo Ayrosa.

Vía Pixabay.

Conclusión

Resumiendo, el estudio realizado por el grupo del IP-USP demostró que la agresividad de los perros está influenciada por factores físicos, sociales y ambientales, como el peso, la morfología del cráneo, el tipo de hogar, la historia de vida del animal y el sexo y la edad del propietario. Todo esto sugiere que el comportamiento de los perros es el resultado de una interacción continua con el entorno.

Asimismo, el estudio fue el primero en analizar la morfología y el comportamiento, incluida la agresividad, en perros mestizos o de raza no definida. Estos hallazgos son importantes para ayudar a los dueños de mascotas a comprender mejor el comportamiento de sus mascotas y a establecer mejores relaciones con ellos.

Referencias:

Relationships among morphological, environmental, social factors and aggressive profiles in Brazilian pet dogs: https://doi.org/10.1016/j.applanim.2022.105766

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