Los avances en la tecnología de seguimiento ocular han permitido a los científicos estudiar mejor la forma en que los movimientos oculares se relacionan con el estado mental de una persona. Esto ha llevado a la creación de dispositivos que pueden detectar cuando una persona está enfocada en una tarea. También cuando está distraída o cuando está aburrida. Dichos dispositivos pueden ayudar a los pilotos a concentrarse en sus tareas, al mismo tiempo que les permiten detectar cuando hay una alarma intermitente que necesita su atención. Lo que demuestra que la tecnología de seguimiento ocular puede ser una herramienta útil para entender el proceso de pensamiento y ayudar a las personas a mejorar su rendimiento.

A medida que la tecnología ha avanzado, el seguimiento ocular se ha vuelto mucho más preciso. Los sensores de infrarrojos, los dispositivos de seguimiento de la cabeza y los dispositivos de seguimiento de la pupila han permitido a los investigadores recopilar datos más precisos sobre el comportamiento ocular. Esta información se ha utilizado para mejorar la experiencia de usuario al diseñar interfaces más intuitivas que se adapten a los patrones de comportamiento del usuario. También ha conseguido que las personas con discapacidades de aprendizaje interactúen con la tecnología de manera más eficiente.

Lo mismo ha sucedido con los avances en la IA que han permitido a los desarrolladores crear sistemas de aprendizaje automático que pueden predecir el comportamiento de los usuarios y mejorar la experiencia de usuario.

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Los inicios del estudio del movimiento ocular

El seguimiento del movimiento ocular se remonta a la década de 1960, cuando el científico innovador Alfred Yarbus desarrolló las primeras versiones de la tecnología. En aquella época, se colocaban incómodos dispositivos en los ojos de los sujetos de prueba y la luz reflejada mostraba el punto de enfoque.

Yarbus descubrió que los sujetos miraban la pintura de manera diferente dependiendo de la tarea que se les había asignado. Por ejemplo, cuando se les pidió que describieran la pintura, sus ojos se enfocaron en los detalles de la escena, como los personajes y los objetos. Por otro lado, cuando se les pidió que identificaran los sentimientos de los personajes, sus ojos se enfocaron en los rostros. Esto sugiere que nuestra mirada se dirige a los detalles relevantes para la tarea que estamos realizando.

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Seguimiento ocular para analizar el pensamiento

Un estudio realizado en Alemania en 2022 descubrió que el seguimiento ocular puede distinguir entre dos etapas del pensamiento. La primera es el modo ambiente, en el que los ojos se mueven rápidamente a grandes distancias para obtener una impresión general de los objetivos interesantes. Por lo general, esto se usa para la orientación espacial. La segunda es el procesamiento focal, que ocurre en las últimas etapas de la resolución de problemas. Lo que implica un enfoque más prolongado de la información, mientras se procesa de manera más profunda.

Los investigadores previamente habían estudiado los cambios en los patrones de la mirada en relación a los cambios en un estímulo visual. Sin embargo, el estudio alemán fue uno de los primeros en descubrir que nuestros ojos se modifican entre estos patrones de movimientos como respuesta a un proceso de pensamiento.

En el estudio alemán, los sujetos de prueba fueron solicitados para armar un cubo de Rubik según un modelo. El estímulo visual permaneció inalterado, pero los movimientos oculares de los participantes mostraron que estaban en modo de atención cuando recibieron la información. Los patrones de movimientos oculares de los participantes variaron a medida que avanzaban en diferentes partes de la tarea, como seleccionar una pieza del rompecabezas.

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Una mirada hacia el futuro

Luego de estos resultados, la pregunta que surge es, ¿queremos que las computadoras sepan lo que estamos pensando? Esta es una pregunta importante a considerar a medida que avanzamos en la investigación de la tecnología que usa el seguimiento ocular para rastrear el proceso de pensamiento de un usuario.

Por un lado, el seguimiento de los movimientos oculares puede ayudar a las personas a aprender al monitorear dónde alguien está atascado en una tarea. Por el otro, puede ayudar a detectar diferentes trastornos del aprendizaje, como la dislexia, y mostrar si alguien está cansado. Además, los movimientos de los ojos también pueden dar pistas sobre el estado emocional de alguien.

La IA puede combinar el seguimiento ocular con otras medidas, como la frecuencia cardíaca o los cambios en la actividad cerebral, para obtener una estimación más precisa del pensamiento de alguien mientras resuelve un problema. Todo ello plantea una serie de preguntas éticas y morales sobre el uso de la tecnología para monitorear el pensamiento humano. ¿Estamos preparados para toda esta revolución?

Referencias:

Eye movement patterns in complex tasks: Characteristics of ambient and focal processing: https://doi.org/10.1371/journal.pone.0277099

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