Si piensas que en el océano reina el silencio, estás muy equivocado. Existe una melodía muy particular en las profundidades, y eso en gran parte se lo debemos a la inmensa variedad de criaturas marinas que viven allí. Aunque, entre todas, los delfines son los animales que más gritan bajo el agua. 

Ni siquiera el canto de las ballenas es tan estridente como los silbidos y chasquidos de estos mamíferos. Pero, ¿por qué hacen esto?

Un nuevo estudio analizó la cacofonía de los delfines y, tras una exhaustiva revisión, concluyó que esa era su forma de comunicarse en un mundo cada vez más ruidoso. Aunque estos gritos no siempre llegan a sus compañeros. 

Los delfines “gritan” para ser escuchados

Estos son los tipos de sonidos que luego gritan los delfines bajo el agua

Para los delfines, el sonido es esencial para su supervivencia. Ellos utilizan estas melodías para identificarse, aparearse, atrapar presas, esquivar a los depredadores y navegar bajo el agua. Por lo tanto, cada vez que se introduce un nuevo sonido en su entorno, los delfines elevan sus voces para ser escuchados por encima.

Tales sonidos pueden ser desde el estruendo de las olas, hasta el zumbido de un motor o el giro de las aspas de un barco.

Cualquier ruido que interrumpa la comunicación con sus amigos cercanos es una amenaza, y como tal, se debe contrarrestar. Por eso cambian la frecuencia, amplitud o duración de sus vocalizaciones, o simplemente repiten las llamadas una y otra vez.

Así que sí, los delfines gritan bajo el agua, pero solo porque viven perturbados por otros ruidos. 

Mientras más sonidos hay bajo el agua, más fuerte gritan los delfines

Experimento con dos delfines de naríz de botella / Créditos: Universidad de Bristol

Para probar los límites de la comunicación de los delfines, el equipo confinó temporalmente a dos especies nariz de botella en una pequeña arena llena de altavoces. Allí les esperaba una tarea que solo podían realizar en conjunto: debían usar la comunicación vocal para presionar simultáneamente dos botones.

Con este experimento, lo que se buscaba demostrar era la influencia del sonido en la capacidad de comunicación de los delfines. ¿Serían capaces de completar la tarea? ¿Podrían notar la presencia del otro?

Al poco tiempo, ambos mamíferos cambiaron sus llamadas por un sonido más estridente y alteraron la posición de sus cuerpos para comunicarse mejor. Pero, a pesar de esas tácticas, la capacidad de los delfines para comunicarse con éxito se redujo entre un 85 % y 63 %. Todo ello debido a la presencia de ruidos en el entorno.

“Nuestro trabajo muestra que estos ajustes no son necesariamente suficientes para superar los efectos negativos del ruido en la comunicación entre individuos”.

Stephanie King, profesora de biología del comportamiento en la Universidad de Bristol

Por lo tanto, el equipo concluyó que, si bien los delfines gritan para comunicarse, esto no siempre funciona bajo el agua. De hecho, se trata de una táctica perjudicial para su salud. 

Gritos que consumen energía

Delfín / Vía Pixabay

Humanos y delfines son muy diferentes. A nosotros no nos cuesta ser ruidosos, pero a estos mamíferos sí. Cuanto más fuerte vocalizan los delfines, más oxígeno necesitan. Lo que significa que esa alteración acústica es nociva para su cuerpo.

El equipo usó datos de delfines salvajes para calcular cuántas calorías adicionales tendrían que comer para compensar la energía que queman mientras gritan bajo el agua. Y según sus estimaciones, necesitarían dos calorías adicionales de pescado por cada dos minutos que pasan silbando, chasqueando y graznando para superar el ruido del barco.

Así que, para sobrevivir y elegir amigos, estos mamíferos no solo tienen que gritar, también deben asegurarse de tener suficientes calorías todos los días para apoyar estas actividades. 

En la última década, la contaminación acústica en los océanos va en aumento debido a la acción humana. El ruido metálico de la construcción, o los golpes de la exploración sísmica, afectan a los animales que dependen del sonido para comunicarse. 

Deberíamos ser más considerados con los delfines que gritan bajo el agua. Después de todo, interrumpir una conversación es de mala educación.

Referencias:

Anthropogenic noise impairs cooperation in bottlenose dolphins  https://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2022.12.063

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