La tomografía, famosa técnica de neuroimagen, está revolucionando el estudio del cerebro. Con ella, los médicos han encontrado desde tumores hasta patrones anormales de actividad cerebral. Pero, ¿puede una neuroimagen captar trastornos mentales?

Un par de neuropsicólogos aseguran que, algún día, sería posible traducir imágenes del cerebro a problemas psiquiátricos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Sin embargo, esa meta todavía está lejos de nuestro alcance. 

Las raíces biológicas de los trastornos mentales

Cualquier persona puede sufrir un trastorno mental en un momento determinado. Existen tantos desencadenantes que muchas veces resulta difícil determinar por qué aparece cierto problema en el cerebro. 

El pensamiento humano / Vía Pixabay

Sin embargo, casi todos estos factores son intangibles. Por ejemplo, un suceso traumático puede ocasionar la aparición del TEPT, pero ese suceso no es algo que puede verse en una imagen. En realidad, las personas con estrés postraumático reviven estos sucesos porque se almacenan en la memoria. 

Entonces, ¿cómo una neuroimagen podría plasmar trastornos mentales? A simple vista resulta imposible, mas se ha demostrado que las tomografías pueden ayudar a los médicos a identificar algo muy específico en los problemas de salud mental: los síntomas. 

Hace varios años, los Institutos Nacionales de Salud Mental iniciaron una investigación de miles de millones de dólares para localizar biomarcadores que apunten a una serie de trastornos mentales. Entre ellos, la depresión, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el estrés postraumático. 

Al igual que las enfermedades físicas, los trastornos mentales tienen síntomas muy característicos. Normalmente se identifican mediante una evaluación clínica pero, en teoría, también sería posible distinguirlos en las imágenes del cerebro.

Traducir una neuroimagen es posible… pero no por ahora

Médico realizando una neuroimagen / Vía Pixabay

Los hallazgos de esa investigación sugieren que con cada neuroimagen se podría descubrir un biomarcador diferente para los trastornos mentales. Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de la Facultad de Medicina de Yale demostró que todavía hay problemas que resolver antes de que los médicos puedan traducir imágenes del cerebro.

Ellos intentaron replicar los hallazgos de la investigación anterior a nivel nacional. Para ello, midieron la actividad cerebral de los pacientes durante la realización de tareas simples. 

Curiosamente, detectaron un grupo de actividad cerebral que mostró una alta reactividad tanto a las amenazas como a las señales de recompensa. Este parecía predecir los síntomas más graves del TEPT, pero, cuando los investigadores de Yale analizaron la neuroimagen, no pudieron observar estos hallazgos.

«Esto no quiere decir que un conjunto de datos sea correcto y el otro incorrecto, solo que hay mucho trabajo fundamental que debe hacerse para desarrollar modelos confiables».

Ziv Ben-Zion, asociado postdoctoral en la Facultad de Medicina de Yale y autor del estudio

Lo que podemos interpretar con este estudio es que una simple neuroimagen todavía no puede revelar todavía las raíces biológicas de los trastornos mentales. 

No obstante, los investigadores de Yale identificaron con éxito los diferentes grupos de actividad cerebral observados en la investigación masiva anterior. Así que puede que, en conjunto, ambos datos ayuden a perfeccionar el diagnóstico psiquiátrico utilizando biomarcadores.

Al menos hasta que se cree una nueva técnica de neuroimagen que sí permita ver trastornos mentales. 

Referencias:

Evaluating the Evidence for Brain-Based Biotypes of Psychiatric Vulnerability in the Acute Aftermath of Trauma https://dx.doi.org/10.1176/appi.ajp.20220271

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *