El duelo es algo que casi todos experimentarán en algún momento de sus vidas. Puede ser abrumador y confuso, y puede hacer que la muerte de un ser querido sea difícil de sobrellevar. Pero cuando alguien está pasando por un duelo, su cerebro también recibe el impacto de la pérdida.

Nuestros cerebros perciben a la pérdida traumática como una amenaza para nuestra supervivencia. Es decir, el duelo puede provocar una respuesta de lucha o huida.

Estos mecanismos de defensa pueden incluir la negación, la distracción, la evitación, el aislamiento y el autocontrol. Estas respuestas pueden ayudar a aliviar el dolor emocional a corto plazo, pero también pueden evitar que procesemos el trauma de manera adecuada, lo que puede llevar a problemas de salud mental a largo plazo.

El duelo impacta fuertemente en el cerebro de las personas que han pasado por una pérdida. Vía Pexels.

El cerebro tiene una reacción predeterminada que se desencadena por cualquier tipo de trauma emocional grave, ya sea relacionado con el duelo, el divorcio, la pérdida de un trabajo o la participación en un combate. Ante estas amenazas, es la amígdala la que siempre está atenta.

El cerebro libera hormonas como la adrenalina y la noradrenalina, que preparan al cuerpo para luchar o huir. Estas hormonas aumentan el ritmo cardíaco, la presión arterial y la respiración, aceleran la circulación de la sangre y aumentan la fuerza muscular. Esta respuesta también puede afectar el sistema inmunológico, el sistema digestivo y el sistema nervioso. La respuesta de lucha o huida es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, pero si se activa con demasiada frecuencia puede tener efectos negativos en la salud.

¿Puede el duelo causar efectos duraderos en el cerebro?

Estudios recientes han demostrado que el duelo puede afectar el cerebro de varias maneras, desde cambios en la estructura y el funcionamiento del cerebro hasta cambios en la química cerebral. Estos cambios pueden ser duraderos y pueden afectar la salud mental y el bienestar a largo plazo. La buena noticia es que se pueden revertir.

El trauma emocional del duelo da como resultado cambios profundos en la función cerebral debido al estrés repetitivo de la respuesta de lucha o huida y la neuroplasticidad. Estos mecanismos dan como resultado un fortalecimiento del centro del miedo primitivo del cerebro y un debilitamiento del cerebro avanzado.

Vía Pexels.

Estos cambios son duraderos, pero se pueden revertir con terapia y crecimiento postraumático. El crecimiento postraumático es una técnica que permite a las personas encontrar una manera de tomar un nuevo significado de sus experiencias para vivir sus vidas de manera diferente a como eran antes del trauma.

Los cerebros de las personas eventualmente se recuperan, aunque los tiempos de curación difieren de una persona a otra.

Cómo manejar la pérdida

Los expertos afirman que el proceso de duelo es una respuesta adaptativa a la pérdida de un ser querido y es una parte normal de la vida. Esta respuesta evolutiva nos ayuda a afrontar la pérdida, aceptarla y seguir adelante.

La mejor manera de manejar la pérdida es permitirse sentir y expresar los sentimientos asociados con la pérdida. Esto puede incluir llorar, hablar con amigos y familiares, escribir en un diario, hacer actividades que recuerden al ser querido o participar en terapia. También es importante tomarse el tiempo necesario para procesar la pérdida y honrar la memoria del ser querido.

Referencias:

How does grief affect the brain?: https://www.livescience.com/how-does-grief-affect-the-brain

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