En nuestro cerebro parece que lo real y lo imaginario se mezclan, pero en realidad existe una curiosa diferencia entre los recuerdos y las percepciones.

Cuando miramos el mundo, toda la información fluye a través de los fotorreceptores de la retina hacia la corteza visual. Sin embargo, al momento de procesar esa información, las neuronas encargadas hacen algo inesperado. En vez de seguir un proceso similar, ensamblan los estímulos en diversas áreas de la corteza dependiendo de si es una representación perceptual o parte de la memoria. Es por eso que nadie confunde el recuerdo de un hermoso bosque, por ejemplo, con una recreación mental del mismo.

Los investigadores de la Universidad de Columbia descubrieron recientemente este mecanismo. En su nuevo estudio, se centraron en una característica del procesamiento visual que es muy importante para el cerebro: la ubicación en el espacio. Fue gracias a esto que determinaron cómo podemos distinguir un recuerdo de una percepción.

Entre lo real y lo imaginario

Evolución del cerebro humano / Vía Pixabay

Sus hallazgos sugieren que cada neurona atiende a un espacio, o «campo receptivo», en la corteza visual. Por lo tanto, una neurona solo se activará cuando pongamos algo en ese pequeño lugar.

Esto es fundamental porque la información que compone una imagen debe estar en los lugares correctos. De lo contrario, el cerebro creará una distorsión desordenada e irreconocible de lo que estamos viendo.

Los primeros niveles de procesamiento neuronal tienen campos receptivos pequeños, mientras que las neuronas en los niveles más altos tienen campos más grandes. Ambos grupos en el cerebro cambian su interacción para diferenciar los recuerdos de las percepciones. 

“El procesamiento visual es una cuestión de pequeños puntos nítidos que evolucionan hacia manchas más grandes, más borrosas pero más significativas”.

Thomas Naselaris, profesor asociado de la Universidad de Minnesota

¿Recuerdos o percepciones en el cerebro?

Cerebro / Vía Pixabay

Los investigadores descubrieron que parte de la percepción original se pierde en su camino hacia la memoria, es decir, hacia la representación de más alto nivel. En consecuencia, los recuerdos son básicamente una mancha grande y borrosa en cada etapa. 

Por el contrario, los campos receptivos en el nivel más alto de procesamiento visual tenían el mismo tamaño durante la percepción. Así que podríamos decir que las percepciones son imágenes más nítidas.

Así es como se organiza el cerebro para diferenciar los recuerdos de las percepciones: por jerarquía. 

Una teoría sugiere que esto ayuda con el reconocimiento de objetos. Si los campos receptivos fueran diminutos, el cerebro necesitaría integrar más información para darle sentido a lo que está viendo. Por lo tanto, le sería imposible percibir el tamaño de los objetos u otras características visuales. 

En este sentido, los recuerdos borrosos podrían ser la consecuencia de tener un sistema optimizado para cosas como el reconocimiento de objetos o la percepción.

Pruebas con los grupos neuronales

LLave / Vía Pixabay

Los investigadores entrenaron a cien participantes para que memorizaran las posiciones de cuatro patrones diferentes sobre un fondo que parecía un tablero de dardos. Esto con la finalidad de demostrar cómo el cerebro clasificaba las representaciones perceptivas y las representaciones de memoria.

Cada patrón se colocó en un lugar muy específico del tablero y se asoció con un color. De igual forma, cada participante fue evaluado para asegurarse de que había memorizado esta información correctamente. 

Luego, los investigadores registraron su actividad cerebral. Gracias a esto descubrieron que la corteza visual tenía diferentes niveles de neuronas con campos receptivos. En esencia, una jerarquía. 

Por lo tanto, concluyeron que el cerebro diferencia los recuerdos de las percepciones dependiendo de dónde se almacena dicha información.

“No sabemos si es una característica o un error, pero la borrosidad también podría ayudar a evitar el almacenamiento de información innecesaria».

Sam Ling, profesor asociado de neurociencia en la Universidad de Columbia

Así que, la percepción y la memoria no son lo mismo. Las diferencias estaban ahí todo el tiempo, al acecho en nuestro cerebro.

Referencias:Perception and memory have distinct spatial tuning properties in human visual cortex https://doi.org/10.1038/s41467-022-33161-8

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