Una nueva investigación ha encontrado en nuestro microbioma una especie bacteriana sensible a la insulina. Se trata de una bacteria intestinal que tiene la capacidad de mejorar la tolerancia a la glucosa, por lo que podría reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La bacteria en cuestión es una productora de butirato, un ácido graso de cadena corta que sirve de fuente de energía para los microorganismos que viven en nuestro intestino. Aunque, a nivel nutricional, tiene importantes beneficios metabólicos y antiinflamatorios. Uno de ellos parece ser la capacidad de metabolizar glucosa.

El equipo de Cedars-Sinai, a cargo de este estudio, confirmó que los pacientes con prediabetes mostraban niveles notablemente más bajos de la bacteria de butirato en comparación con las personas sanas. Por lo tanto, podría haber un vínculo entre el butirato y niveles más saludables de azúcar en la sangre. 

Las bacterias y la diabetes tipo 2

Tratamientos para la diabetes / Vía Pixabay

Estudios anteriores ya sugerían cuán importante es la presencia de bacterias productoras de butirato en los microbiomas saludables, es decir, no hiperglucémicos. Sin embargo, esta es la primera vez que se detecta un tipo de bacteria que podría prevenir o tratar la diabetes tipo 2. 

Todo parece indicar que existen 36 cepas diferentes de bacterias productoras de butirato, y cinco de ellas están asociadas con una mayor sensibilidad a la insulina: Coprococcus comes, Oscillibacter sp. CAG 241, Alistipes finegoldii y Faecalibacterium prausnitzii.

Lo que hacen estas bacterias es mejorar el metabolismo al producir butirato, que luego absorbe el hígado. 

El butirato se ha vinculado recientemente con el envejecimiento saludable, y se sospecha que protege contra enfermedades autoinmunes. Este ácido se forma en el colon a partir de la fermentación de los glúcidos, y se le considera un posbiótico. En pocas palabras, una molécula formada en el microbioma intestinal con propiedades beneficiosas a la salud. 

Así que podría ser una sustancia esencial para estabilizar la glucosa en sangre. 

¿El butirato podría prevenir la diabetes?

Los investigadores creen que el butirato que produce este grupo de bacterias puede prevenir la diabetes tipo 2, que aparece cuando la glucosa se acumula en la sangre por una insulina deficiente. Sin embargo, no planean administrar todavía ningún cóctel probiótico de butirato para demostrarlo. Principalmente porque solo cinco de las 36 bacterias demostraron ser beneficiosas para la salud. 

Intestino / Vía Pixabay

Además, dos especies productoras de butirato, la Flavonifractor plautii y la Anaerostipes caccae, paradójicamente parecen aumentar el riesgo de desarrollar algún tipo de diabetes. 

Los investigadores creen que estos dos ejemplares podrían portar genes que contrarrestan los efectos beneficiosos del butirato o alimentarse de metabolitos dañinos. 

Sin embargo, independientemente de la razón, es un hecho que ambas afectan negativamente al metabolismo. Por lo tanto, hasta que no se compruebe exactamente qué bacteria en este grupo previene la diabetes y qué bacteria la promueve, no se realizará ningún cóctel microbiano.

“En cuanto a la idea de tomar probióticos, ahora mismo sería algo experimental. Necesitamos más investigación para identificar las bacterias que debemos modular para prevenir o tratar la diabetes en los próximos cinco años».

Mark Goodarzi, investigador principal del estudio

Para ello, el equipo del Cedars-Sinai ha reclutado a 350 participantes no diabéticos con el objetivo de evaluar la relación entre su microbioma y la tolerancia a la glucosa. 

El proyecto, apodado MILES (Estudio de Evaluación Longitudinal de Microbioma e Insulina), durará alrededor de dos años. Así que esperamos sus resultados en 2025. Aunque, hasta ahora, es un hecho que algunas bacterias en el intestino podrían prevenir la aparición de la diabetes tipo 2.

Quizás en un futuro cercano esta enfermedad silenciosa podría tratarse con cócteles de probióticos.

Referencias:

Butyrate-Producing Bacteria and Insulin Homeostasis: The Microbiome and Insulin Longitudinal Evaluation Study https://doi.org/10.2337/db22-0168

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