Las redes sociales están cambiando el cerebro de los niños, para bien o para mal. 

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte descubrieron que el uso de estas plataformas aumenta la sensibilidad a las recompensas y los castigos sociales. Por lo tanto, aquellos que las consultan frecuentemente se vuelven más ansiosos a medida que envejecen. 

De las redes sociales al cerebro

Para dar con este hallazgo, los investigadores estudiaron durante tres años a más de un centenar de alumnos entre los 12 y 13 años. Buena parte de ellos revisaban Facebook, Instagram y Snapchat más de 15 veces por día, mientras que el resto solo lo hacía una vez o menos. 

Estos niños preadolescentes fueron sometidos a varias resonancias magnéticas mientras jugaban un videojuego que probaba la rapidez con la que podían identificar señales sociales positivas y negativas. Es decir, cosas como los comentarios positivos, las sonrisas, los elogios o los insultos.

Niña usando su teléfono / Vía Pixabay

Al principio, parecía que las redes sociales no tenían ningún control sobre el cerebro de los niños. Esto debido a que las respuestas de ambos grupos eran iguales independientemente de la cantidad de veces que entraban a estas plataformas. 

Sin embargo, después de un par de meses, el equipo notó que aquellos que revisaban Instagram, Facebook o Snapchat más de 15 veces al día eran más sensibles que el resto de participantes. Estos niños tenían una mayor ansiedad por ser queridos por sus compañeros.

Recompensas y castigos del uso temprano de redes

Analizando a fondo las diferentes regiones del cerebro de los niños, los investigadores descubrieron que su corteza prefrontal y su amígdala habían cambiado en algún punto del estudio. Estas regiones se encargan de procesar los estímulos y están estrechamente relacionadas con el proceso de aprendizaje y la memoria. 

Si bien es cierto que una mayor sensibilidad a la retroalimentación social no es algo peligroso, puede tener repercusiones a largo plazo en la salud mental. Como por ejemplo, crisis de ansiedad, depresión o problemas de autoestima. 

Los investigadores no saben por qué las redes sociales cambian de esta forma el cerebro de los niños. Su teoría es que esto podría ser el resultado de un comportamiento adaptativo que ayuda a los adolescentes a navegar en un mundo cada vez más digital. 

Consultado redes sociales / Vía Pixabay

En cualquier caso, los resultados sugieren que el uso frecuente de estas plataformas en la adolescencia temprana puede ocasionar cambios en la anticipación de recompensas y castigos sociales. Por lo tanto, esto se suma a la larga lista de problemas psicológicos que se han vinculado a Instagram, Facebook o Snapchat.

«Los niños están mostrando estos cambios bastante dramáticos en la forma en que sus cerebros están respondiendo, lo que podría tener consecuencias a largo plazo hasta bien entrada la edad adulta».

Eva Telzer, profesora asociada de psicología y coautora del artículo

Sin embargo, esta es solo una hipótesis. La cantidad de participantes no fue suficiente como para que los resultados puedan ser generalizables a poblaciones mayores. Se precisan más estudios para examinar las asociaciones entre el uso de las redes sociales y los cambios en el cerebro de los niños.

Así que podríamos decir que este estudio es solo un llamado de atención para los padres y preadolescentes que revisan compulsivamente estas plataformas en línea. Si no tienen cuidado, puede que aquello que tanto aman cause cambios irreversibles en sus cerebros. Quizás buenos o quizás malos.

Referencias:

Association of Habitual Checking Behaviors on Social Media With Longitudinal Functional Brain Development http://jamanetwork.com/article.aspx?doi=10.1001/jamapediatrics.2022.4924

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