Al igual que ocurre con los mocos, todos estamos obsesionados con eliminar el cerumen. Cada semana o par de semanas, tomamos un hisopo y, con mucho cuidado, raspamos ese líquido pegajoso. Algunos lo hacen por costumbre, otros porque esperan escuchar mejor después de la limpieza, pero existen buenas razones para dejar esa cera en nuestros oídos.

El cerumen es una sustancia importante y necesaria. Si bien es cierto que en exceso puede llegar a obstruir el canal auditivo, bajo ningún concepto deberíamos usar hisopos para deshacernos de ella. 

Nuestros oídos pueden infectarse

Inspección de oídos / Vía Pexels

La cera de oídos está compuesta por tres ingredientes: aceite, sudor y células muertas de la piel. El porcentaje de cada uno varía ligeramente dependiendo de la persona, pero en cualquier caso, la presencia de los tres es esencial para mantener los oídos sanos.

El aceite que proviene de las glándulas sebáceas, y el sudor que secretan las glándulas apocrinas, permiten que la piel muerta migre desde el interior hacia el oído externo. Por lo tanto, si limpiamos constantemente este cerumen, corremos el riesgo de contraer una infección en los oídos. 

La cera limpia los oídos, no los ensucia

Hisopo con cerumen / Créditos: curiosando

A menudo se piensa que la cera es sinónimo de suciedad, pero nada más lejos de la realidad. Esta sustancia forma una capa protectora que resguarda a la piel del conducto auditivo.

Esa es otra de las razones por las que deberías dejar la cera en los oídos. Después de todo, al igual que ocurre con las fosas nasales, nuestras orejas están expuestas constantemente al agua, el polvo o los gérmenes en el aire. Si quitamos toda la cera, entonces le estaremos abriendo paso a la verdadera suciedad. 

El cerumen nos alerta 

Oídos / Vía Pixabay

Cada persona produce un tipo diferente de cerumen, pues esta sustancia depende de la genética. La cera húmeda es común en poblaciones con ascendencia europea y africana, mientras que la cera seca es más frecuente en los asiáticos. Sin embargo, esto puede cambiar dependiendo de otros factores. 

Uno de ellos es el clima. Cuando hace mucho calor, el cerumen se humedece por el sudor. Por el contrario, cuando hace frío, este se seca en el canal auditivo. 

Otro factor que afecta la producción de cerumen es la edad. Los niños producen más cera que los adultos, debido a que las glándulas sudoríparas y sebáceas se vuelven menos productivas a medida que envejecemos. 

Por lo tanto, otra de las razones por las que deberías dejar la cera es porque puede servir de biomarcador en los oídos. Tanto para identificar cambios biológicos como físicos. Por ejemplo, la aparición de un resfriado, ya que este ocasiona que el cerumen se acumule y los oídos se sientan tapados. O también, la ruptura del tímpano, donde la consistencia de la cera puede cambiar a un pus líquido.

Funciona como lubricante 

Hisopos / Vía Pixabay

Si el cerumen, tus oídos se secarán ante la ausencia de sudor y aceite. Por lo tanto, es más probable que sientas picazón o ganas de rascar el canal auditivo, lo que puede ocasionar una lesión. Allí radica otra de las razones por las que deberías dejar a la cera de oídos en paz.

La estructura interna de nuestras orejas es muy delicada, por no mencionar que se irrita con facilidad. Podemos notar esto al meter un hisopo seco: la delicada piel que recubre el canal empieza a doler. Así que, si hurgas demasiado profundo, podrías terminar perforándote los tímpanos. 

La cera es una sustancia importante para la ciencia 

ADN / Vía Pixabay

Otra de las razones por las que deberías dejar de limpiar la cera en tus oídos tiene relación con la toxicología. Los médicos recolectan esta mezcla y la cultivan para detectar todo tipo de enfermedades.

Es gracias al cerumen que tenemos tratamientos con antibióticos o antifúngicos para los oídos. 

Algunos investigadores incluso usan la cera para detectar una posible adicción a las drogas o medir los niveles de hormonas como el cortisol. Por lo tanto, independientemente de la textura o el tipo que tenga, el cerumen es importante.

Esto no quiere decir que debamos dejar que tape nuestros oídos. Si nos cuesta escuchar, lo ideal sería acudir a un especialista para que este se encargue. El puede evitar que le hagamos una lesión o algo aún peor a nuestro canal auditivo.

Ojalá que estas razones te ayuden a dejar definitivamente los hisopos y amar un poco más la cera en tus oídos. 

Referencias:

You’ve Got What in Your Ears? https://doi.org/10.1126/article.33335

4 reasons to put down the cotton swab and love your earwax https://www.popsci.com/health/earwax-removal-not-recommended/

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