Los investigadores están investigando medicamentos que matan selectivamente las células decrépitas para retroceder el envejecimiento.

El envejecimiento se considera el mayor factor de riesgo de enfermedades crónicas. Ahora, los científicos han descubierto que eliminando las células senescentes se puede retroceder el envejecimiento. Esto se debe a que las células senescentes son células viejas que se acumulan con el tiempo y contribuyen al envejecimiento. Estas células tienen una función importante en la reparación de tejidos dañados, pero cuando se acumulan, pueden contribuir a la inflamación crónica, a la disminución de la función inmune y a la disminución de la capacidad de las células para dividirse y repararse. Al eliminar estas células, se puede reducir el envejecimiento y mejorar la salud y la longevidad.

Por lo tanto, los científicos esperan que deshaciéndose de las células decrépitas podrán alargar el «tiempo de salud», el tiempo que una persona vive libre de enfermedades.

Vía iStock.

Deshacerse de las células viejas para retroceder el envejecimiento

Varios estudios han incursionado en la investigación de las células senescentes. Estas son células que han dejado de dividirse y que se encuentran en un estado de inactividad. Dichas células se encuentran en todos los tejidos del cuerpo y su función es ayudar a mantener el equilibrio entre la regeneración y la muerte celular. También pueden ayudar a proteger al cuerpo de ciertos tipos de daño, como el daño causado por el envejecimiento.

Sin embargo, también se ha descubierto que las células senescentes pueden contribuir a ciertas enfermedades, como el cáncer, la enfermedad de Alzheimer, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares, la osteoporosis y varias otras afecciones del envejecimiento.

Estas células nocivas, junto con la idea de que deshacerse de ellas podría mitigar las enfermedades crónicas y las molestias del envejecimiento, están recibiendo mucha atención.

Algunos de esos estudios descubrieron que ciertos medicamentos matan las células senescentes. A estos medicamentos se los llama senolíticos. Uno de los estudios es el impulsado por Darren Baker, biólogo de células moleculares de la Clínica Mayo. Este científico ideó una forma de matar células senescentes en ratones. Baker diseñó genéticamente ratones para que cuando sus células se volvieran senescentes, esas células se volvieran susceptibles a una determinada droga. Los investigadores comenzaron a inyectar el fármaco dos veces por semana una vez que los ratones cumplieron un año, que es aproximadamente la mediana edad para un ratón de laboratorio.

Los ratones tratados mantuvieron los riñones, el corazón, los músculos y el tejido adiposo más saludables en comparación con los ratones no tratados, y aunque todavía eran susceptibles al cáncer, los tumores aparecieron más tarde en la vida, informaron los investigadores en estudios de 2011 y 2016. Los roedores también vivieron, en promedio, cinco o seis meses más.

Las células senescentes producen más enzima, la beta-galactosidasa, que los científicos pueden teñir de azul. Créditos: N. Schmid et al.

También existen contras

Mientras que en otro estudio, James Kirkland y su colega Tamara Tchkonia buscaron medicamentos senolíticos que mataran las células senescentes y dejaran intactas a sus vecinas sanas.

El estudio arrojó dos grandes ganadores: uno fue el fármaco contra el cáncer dasatinib. Este es un inhibidor de varias enzimas naturales que parece hacer posible que las células senescentes se autodestruyan. El otro fue la quercetina, un antioxidante natural responsable del sabor amargo de las cáscaras de manzana y que también inhibe varias enzimas celulares.

A pesar del éxito de ambos fármacos, también habría preocupaciones en su empleo: los efectos secundarios. Por ejemplo, dasatinib (la D en D+Q) tiene una serie de efectos secundarios que van desde hemorragias nasales hasta desmayos y parálisis.

En los próximos ensayos, los investigadores se proponen reducir los riesgos de estos medicamentos. La propuesta es hacer que estos se dirijan a las células senescentes en tejidos específicos.

Sin embargo, para que esa estrategia funcione, los médicos necesitarían mejores formas de mapear las células senescentes en personas vivas.

Si todo va bien, los senolíticos algún día podrían ser parte de un plan de medicina personalizado. Es decir, los medicamentos adecuados, en el momento adecuado, podrían ayudar a mantener los cuerpos sanos y ágiles envejecidos.

Referencias:

Clearance of p16Ink4a-positive senescent cells delays ageing-associated disorders: https://www.nature.com/articles/nature10600

The Achilles’ heel of senescent cells: from transcriptome to senolytic drugs: https://doi.org/10.1111/acel.12344

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