Si tienes problemas con el ruido ambiental, tu cerebro es el culpable no tus oídos.

Investigadores de la Universidad Johns Hopkins han confirmado que ciertas neuronas están relacionadas con la pérdida auditiva durante la vejez. Concretamente, con los sonidos confusos que se escuchan a esta edad: disparos, chasquidos o sílbidos inexistentes.  

Durante la juventud, el cerebro se encarga de apagar estas neuronas cuando hay un ruido de fondo. Es gracias a esto que podemos concentrarnos en un tipo de sonido particular y entenderlo a la perfección a pesar del bullicio a nuestro alrededor. 

Sin embargo, con el tiempo, el cerebro pierde la capacidad de controlar a esas neuronas. Como resultado, estas se disparan salvajemente creando un ruido  “borroso” que nos impide distinguir sonidos individuales. Como por ejemplo, las palabras en una conversación.

El efecto del ruido ambiental en el cerebro

Persona escuchando ruido ambiental / Vía Pixabay

Para demostrar cómo funcionaban estas neuronas en la corteza auditiva, se registró la actividad cerebral de 12 ratones viejos (de 16 a 24 meses de edad) y 10 ratones jóvenes (de 2 a 6 meses de edad).

Los investigadores condicionaron primero a todos los roedores para que lamieran un chorro de agua cuando escucharan un tono. Y luego realizaron el mismo ejercicio con un “ruido blanco” de fondo, es decir, un ruido ambiental aleatorio que es perceptible en todas las frecuencias. 

Sin el ruido ambiental, los ratones viejos lamieron el chorro de agua tan bien como los ratones jóvenes cuando escucharon el tono. Sin embargo, cuando se introdujo este ruido blanco, los ratones viejos dejaron de escuchar correctamente. 

Los investigadores notaron que estos roedores seniles lamían el chorro de agua incluso antes de que se presentara el tono. Por lo tanto, concluyeron que ellos habían pensado que había un tono presente cuando no lo había.

Así descubrieron que el ruido ambiental estaba afectando sus cerebros.

En condiciones normales, cuando los circuitos cerebrales funcionaban correctamente en presencia de ruido ambiental, la actividad de algunas neuronas aumentaba cuando los ratones escuchaban el tono y, al mismo tiempo, otras neuronas se apagaban. Sin embargo, en la mayoría de los ratones viejos, las neuronas que se suponía que se apagarían no lo hicieron.

Del ruido a la pérdida auditiva 

Oídos / Vía Pixabay

Los investigadores utilizaron una técnica de fluorescencia para identificar y medir la actividad en la corteza auditiva de los ratones durante todos los experimentos. Al hacerlo, notaron que, justo antes de la señal del tono, había hasta el doble de actividad neuronal en los ratones viejos que en los ratones jóvenes. 

«En los ratones viejos, el cerebro está ‘disparando’ ruidos extraños como si hubiera un tono presente, cuando no lo está».

Patrick Kanold, profesor de ingeniería biomédica en la Universidad Johns Hopkins

Por lo tanto, mientras que los ratones jóvenes podían suprimir los efectos del ruido ambiental sobre la actividad neuronal, los ratones viejos no podían. Y esto aplica a todos los animales mayores, incluyendo a los seres humanos. 

A menudo, las personas experimentan algún tipo de pérdida auditiva después de los 65 años. Por ejemplo, se vuelven incapaces de captar conversaciones individuales en un bar o restaurante.

Persona mayor con problemas auditivos / Vía Pexels

Durante muchos tiempo se pensó que esto era por culpa de las células ciliadas del oído interno, que se dañan o destruyen con el tiempo. Sin embargo, estos ruidos ambientales confusos parecen estar vinculados con el cerebro y la actividad neuronal. 

Lejos de ser algo negativo, este es un gran hallazgo para las personas con pérdida auditiva. En esencia porque, a diferencia de las células ciliadas que no tienen reparación, es posible volver a entrenar al cerebro para controlar a estas neuronas ruidosas.

“Debido al potencial de aprendizaje flexible del cerebro de los mamíferos, se puede «enseñar» a abordar la falta de claridad. Hay formas de entrenar al cerebro para que se concentre en el sonido individual en medio de una cacofonía de ruido”.

Patrick Kanold

Así que puede que pronto el cerebro de las personas mayores aprenda a ignorar esos “disparos” extraños de las neuronas. 

Referencias:

Decreased Modulation of Population Correlations in Auditory Cortex Is Associated with Decreased Auditory Detection Performance in Old Mice https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0955-22.2022

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