Paleontólogos e ingenieros aeroespaciales han simulado el movimiento de la cola de un dinosaurio, solo para saber si era capaz de emitir un ruido supersónico. Es decir, lo suficientemente rápido como para superar la velocidad del sonido.

Su hipótesis es extraña, pero no más que otras investigaciones previas. Una de ellas sugería que los dinosaurios tenían colas similares a los látigos, por lo que podrían haberlas usado para defenderse rápidamente de los depredadores. 

Tomando esto en cuenta, el equipo decidió estudiar a los ejemplares con las colas más largas y delgadas del Jurásico. Nos referimos a los diplodócidos, un grupo de saurópodos de cuello largo en el que se incluye a los brontosaurios.

¿La principal arma de estos herbívoros era su cuello o su cola? Averigüémoslo.

El ruido supersónico en la cola de un dinosaurio

Estructura de la cola de dinoaurio / Créditos: Nature

Una explosión supersónica se produce cuando la velocidad de un objeto supera la barrera del sonido, lo que ocasiona que las ondas se solapen liberando enormes cantidades de energía. De allí viene el ruido supersónico, que es similar al chasquido de un látigo o a un avión.

Para demostrar si un saurópodo era capaz de emitir tal ruido, los paleontólogos analizaron a cinco dinosaurios diplodócidos fosilizados. Esto debido a que, hasta la fecha, no se ha encontrado una cola de diplodócido en perfecto estado. Todo lo que tenemos son trozos de varios ejemplares, por lo que el equipo se las ingenió para construir una “cola estándar”, de aproximadamente 80 vértebras.

Cabe destacar que ningún fósil fue manipulado en esta investigación. Estos solo se usaron como referencia para modelar la cola en una computadora. 

A su modelo, luego le agregaron la piel, los tendones y los ligamentos correspondientes. Principalmente porque necesitaban una cola de dinosaurio lo más realista posible, es decir pesada, para saber si podía emitir un ruido supersónico.

El momento más esperado 

Una vez estimado el peso y la forma de la cola de dinosaurio, todo lo que restaba era probar su teoría.

Los paleontólogos e ingenieros empezaron a mover el modelo unido a una cadera inamovible, que pesaba 1.446 kilogramos y medía 12 metros. Al hacerlo, notaron que la cola se movía a velocidades de alrededor de 30 metros por segundo o 100 kilómetros por hora. Es decir, 10 veces más lento que la velocidad del sonido.

Además, descubrieron que las colas de los diplodócidos eran más rígidas de lo que se pensaba. Si bien podían articularse, eran propensas a romperse por la fricción de los músculos.

“Suena fuerte, pero solo hasta cierto punto. La piel es un órgano complejo con fibras de colágeno que le dan elasticidad, pero es completamente quebradizo cuando se somete a una gran tensión».

Simone Conti, paleontóloga de la Universidad NOVA

Una cola poderosa, pero sin un ruido sónico

Velocidad de la cola de dinosaurio durante la simulación / Créditos: Nature

La cola simulada de diplodócidos no rompió la barrera del sonido, falló maravillosamente. Sin embargo, los paleontólogos creen que podría haberlo hecho con un poco más de potencia. Aunque el precio a pagar por tal velocidad sería la rotura de todas sus vértebras.

¿Qué significa esto? En esencia, la cola de un dinosaurio no puede emitir un ruido supersónico y vivir para contarlo. 

“Una cola delgada con forma de látigo no podía resistir el estrés de moverse a la velocidad del sonido sin romperse”.

Simone Conti

Lo más probable es que los diplodócidos usaran sus colas para hacer ruido, asestar golpes defensivos o participar en combates entre especies. Pero ese “ruido” no es supersónico, solo doloroso como una pelota de golf que viaja a 315 kilómetros por hora.

Referencias:

Multibody analysis and soft tissue strength refute supersonic dinosaur tail https://doi.org/10.1038/s41598-022-21633-2

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