Si le preguntamos a cualquier médico cuál es la temperatura promedio de una persona, su respuesta seguramente sería 37 °C. Esta temperatura corporal se estableció en 1851 como un estándar, pero actualmente está perdiendo validez porque el cuerpo humano es cada vez más frío.

Un estudio reciente estima que hemos bajado algunas décimas desde el siglo XIX, en promedio 0,32 °C. Por lo tanto, el valor estándar ahora rondaría entre los 36,8 y los 36,6 °C.

Podemos probarlo con ayuda de un termómetro. Si medimos la temperatura de una persona sana, que haya nacido después de 1997, veremos que no llega nunca a los 37 °C. ¿Por qué ocurre esto?

Te aseguramos que no se debe a un error con los termómetros infrarrojos, que cada día son más precisos, ni tampoco guarda relación con el cambio climático. De acuerdo con un estudio publicado en 2017, hay una razón inmunológica que podría estar detrás de este fenómeno.

La temperatura y la respuesta inmunitaria

Todos los mamíferos poseen mecanismos termorreguladores que se encargan de mantener al cuerpo funcionando de la mejor manera posible. Sin embargo, igual que con la huella digital, la temperatura varía en cada persona y depende de sus circunstancias. 

Termómetro / Vía Pixabay

Los investigadores de la Universidad de Stanford notaron esta variación en 2017 y decidieron estudiarla. Para ello, usaron datos de la Guerra de Secesión estadounidense, junto con miles de medidas realizadas en la década de 1950, 1970, 2007 y 2017. Al hacerlo, descubrieron que la temperatura corporal del ser humano se volvía más fría con el tiempo.

De acuerdo con sus resultados, los hombres nacidos durante el siglo XIX tuvieron temperaturas corporales 0.59ºC más altas que las actuales. Por su parte, las mujeres que vivieron la última década del siglo XIX tenían temperaturas 0,32 ºC más altas, los famosos 37 °C. Y solo aquellos nacidos después de 1997 parecían rondar los 36°C.

Los investigadores creen que esta caída de la temperatura corporal podría estar relacionada con el descenso en la incidencia de las infecciones. Después de todo, nuestro sistema inmunológico es ahora mucho más resistente gracias a los nuevos antibióticos y vacunas. Así que es menos probable desarrollar aquellas enfermedades que inflaman los tejidos corporales y elevan la temperatura corporal. Como por ejemplo, la tuberculosis o los problemas periodontales

“Si nos fijamos en la gente que vivía en el siglo XIX, estoy segura de que la mayoría tenía una enfermedad inflamatoria crónica. Vivían 40 años o menos y todos tenían una dentadura terrible”.

Julie Parsonnet, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Universidad Stanford

Aunque esta es solo la teoría más interesante y plausible de todas. 

Otras posibles explicaciones 

Hombre intentando calentar sus manos / Vía Pixabay

Hay muchas variables que se han tenido en cuenta desde que los investigadores descubrieron esta variación en 2017. Por ejemplo, la hora del día en la que se mide la temperatura corporal, pues el cuerpo tiende a calentarse durante el día y se vuelve más frío de noche. 

Así mismo, es posible que la constitución física también influya en este cambio de temperatura. Nos hemos vuelto más altos con el tiempo, por lo que las necesidades del cuerpo han cambiado. 

“Hemos evolucionado desde la década de 1850. La temperatura corporal no es más que otra señal de ese cambio”.

Julie Parsonnet

En definitiva, existen muchas explicaciones, cada una más extraña que la anterior. Sin embargo, lo que no podemos negar es que nuestra temperatura corporal es cada vez más fría. 

Lo que causa una temperatura corporal más fría

Cerebro / Vía Wikimedia

Recientemente, los investigadores de la Universidad de Nagoya descubrieron a las neuronas que se encargan de regular nuestra temperatura. Estas se encuentran en la zona preóptica del cerebro, una parte del hipotálamo que controla las funciones vitales del cuerpo. Entre ellas, la respuesta a las infecciones.

Cuando el área preóptica recibe señales de un mediador llamado prostaglandina E (PGE2), que se produce en respuesta a infecciones, esta área libera una orden para elevar la temperatura corporal. Esto con la finalidad de luchar contra los virus y bacterias causantes de la enfermedad.

Además, estas neuronas parecen ser capaces de ajustar la temperatura dependiendo del ambiente. Es decir, si estamos en un ambiente frío, estas promueven la producción de calor en el tejido adiposo marrón y otros órganos para prevenir la hipotermia. Por el contrario, si estamos en un ambiente caluroso, provocan un aumento del flujo sanguíneo para evitar así un golpe de calor.

Este hallazgo podría ayudarnos a determinar si realmente el sistema inmunitario ha hecho que nuestra temperatura corporal sea cada vez más fría o existe otra posible explicación biológica.

Referencias:

Decreasing human body temperaure in the United States since the Industrial Revolution https://doi.org/10.7554/eLife.49555  

Prostaglandin EP3 receptor–expressing preoptic neurons bidirectionally control body temperature via tonic GABAergic signaling https://doi.org/10.1126/sciadv.add5463

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