Científicos del Departamento de Ciencias del Deporte de la Universidad de Innsbruck, en Austria, han realizado un estudio en el que evaluaron los efectos del calor y del frío en el cuerpo humano y principalmente para averiguar si pueden provocar problemas cardiovasculares.

Para hallar respuestas, realizaron dos estudios por separado. En uno de ellos estudiaron los efectos del calor y los resultados los publicaron en la revista Scientific Reports. Mientras el estudio sobre los efectos del frío lo publicaron en la revista Experimental Physiology.

En ambos estudios, los científicos realizaron simulaciones en las que investigaron las respuestas fisiológicas centrándose en el sistema cardiovascular. Por un lado, las respuestas fisiológicas a una ola de calor y, por el otro, a temperaturas ambientales frías.

El líder de los dos estudios, Justin Lawley, ha explicado que en ambos estudios reprodujeron temperaturas ambientales reales para mostrar las respuestas fisiológicas
del cuerpo humano al calor y al frío extremos. Mediante estas simulaciones se podrá explicar las muertes por problemas cardiovasculares.

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Estudio sobre los efectos del calor

En el estudio sobre el calor, los investigadores examinaron los efectos de las olas de calor en la salud de los trabajadores industriales. Durante las simulaciones participaron siete participantes varones, los cuales pasaron nueve días laborales en un entorno de laboratorio controlado.

En el primero y los tres últimos días, las temperaturas normales de verano oscilaban entre 25,1 y 25,7 grados durante el trabajo. Mientras que para los periodos de descanso las temperaturas oscilaban entre 21,8 y 22,8 grados.

Los días cuatro a seis representaron la ola de calo. Durante ese periodo, las temperaturas ambientales rondaban los 35,2 y 35,8 grados durante los periodos de trabajo. Mientras que en los periodos de descanso las temperaturas oscilaban los 25,5 a 27,1 grados, incluso durante la noche.

Los participantes hicieron tareas diarias simulando el trabajo industrial típico durante todo el estudio.

En concreto, las simulaciones consistieron en condiciones actuales de una ola de calor en combinación con el estrés ortostático. Con estos datos, los investigadores pudieron determinar el estrés cardiovascular y termorregulador de los trabajadores industriales.

Los resultados del estudio sobre los efectos de las olas de calor en la salud mostraron que las condiciones de calor leve provocan un aumento de la temperatura central y de la piel, además de un incremento del flujo sanguíneo cutáneo. Estas reacciones fisiológicas ayudan al cuerpo a evitar el sobrecalentamiento en reposo. Pero, al estar de pie, el organismo debe defender tanto la temperatura interna como mantener la presión sanguínea para evitar desmayos, por lo tanto, supone un esfuerzo adicional para el sistema cardiovascular.

Estas respuestas persistieron una vez finalizada la ola de calor, lo que sugiere un efecto residual. Al respecto, señala Lawley:

Estas respuestas reflejan el estrés del sistema cardiovascular al que se enfrentan los trabajadores industriales durante las olas de calor, que pueden provocar enfermedades por calor, desmayos e incluso potencialmente la muerte por accidente o complicaciones médicas graves en personas con enfermedades cardiovasculares subyacentes.

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El frío y sus efectos en la salud cardiovascular

Los investigadores no solo querían conocer los efectos del calor en la salud cardiovascular, sino también averiguar si el frío podría causar problemas cardiovasculares.

Para averiguar los efectos del frío, los investigadores realizaron simulaciones para examinar el impacto de la exposición leve al frío en el sistema cardiovascular, centrándose específicamente en qué mecanismos son responsables del aumento de la presión arterial.

Los científicos sabían que se debe prevenir el aumento de la tensión arterial con el frío. Por lo tanto, durante su estudio examinaron si el aumento de la resistencia de los vasos o vasoconstricción se debe a un cambio del flujo sanguíneo en los músculos esqueléticos o simplemente en la piel.

En condiciones de laboratorio, los investigadores enfriaron la temperatura de la piel de 34 sujetos de prueba de los 32 a 34 grados normales a unos 27 grados con aire frío de diez grados: en una ocasión se enfrió todo el cuerpo y en otra sólo la cara.

Lawley explica que, «cuando se enfría toda la superficie del cuerpo, la presión arterial aumenta principalmente debido a un aumento de la resistencia vascular de la piel, aunque también se produjo un ligero aumento reflejo de la resistencia de los vasos sanguíneos del interior del músculo esquelético. Sin embargo, y esto es importante, cuando sólo se enfriaba la cara, observamos un aumento muy similar de la presión arterial que se debía a un aumento reflejo de la resistencia vascular de la piel en todo el cuerpo».

Así, el equipo pudo demostrar que el frío es incluso más peligroso para el organismo que el calor.

Además, en su estudio también han podido demostrar que proteger la cara es igual de importante que proteger otras partes del cuerpo. Incluso con una temperatura ambiente suave de diez grados, dijo Lawley.

En conclusión, ambos estudios demuestran que las condiciones climáticas pueden tener efectos extremos sobre nuestro sistema cardiovascular.

Referencias:

Cardiovascular responses to orthostasis during a simulated 3-day heatwave: https://doi.org/10.1038/s41598-022-24216-3

Control of blood pressure in the cold: differentiation of skin and skeletal muscle vascular resistance: https://doi.org/10.1113/EP090563

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