Hay personas con un gran olfato, a las que les desagrada el olor fuerte de los detergentes, los jabones o los perfumes. Pero también hay quienes repentinamente desarrollan una intolerancia crónica a estos olores que antes les resultaban insignificantes. Esas personas padecen de sensibilidad química múltiple (SQM), un síndrome cuyo origen aún no está claro.

Se sabe que afecta más a las mujeres entre 40 y 50 años que a los hombres, y puede ocasionar la aparición de otras enfermedades autoinmunes como el lupus, la artritis reumatoide, la fibromialgia o la esclerosis múltiple. Sin embargo, pocas personas son conscientes de que padecen este trastorno hasta que ya es demasiado tarde.

Así que te explicaremos en qué consiste la SQM y cómo puedes diagnosticarla, para evitar futuras complicaciones.

¿Qué es la sensibilidad química múltiple?

Mujer con dolor de cabeza / Créditos: Tvfarmacia

También llamada “intolerancia ambiental”, la sensibilidad química múltiple es una afección crónica adquirida que se desarrolla de manera progresiva y que produce una gran variedad de síntomas. 

El rasgo más característico de la SQM es la hipersensibilidad a los olores de ciertas sustancias químicas de diferente naturaleza, como productos de laboratorio, gasolina, detergentes, metales pesados, plaguicidas o incluso monóxido de carbono

Usualmente, las personas necesitan inhalar grandes cantidades de un químico para desarrollar algún malestar físico. Pero las personas con este trastorno son la excepción, pues incluso una pequeña dosis es perjudicial para su salud.

Aunque la sensibilidad química múltiple no supone ningún riesgo en sí, los síntomas qué produce pueden afectar órganos vitales. Por tal motivo, es importante identificar cuánto antes a las personas con tal intolerancia.

Cómo saber si padeces SQM

El diagnóstico de este síndrome es bastante complejo. Como no hay una causa precisa, es imposible crear un marcador biológico para identificarlo como en el caso de la demencia o el Parkinson. 

Generalmente, se utiliza un cuestionario para medir las intolerancias ambientales y no ambientales del paciente, así como sus exposiciones. Y, a partir de ello, se cuantifica la gravedad del caso.

No obstante, es posible hacernos una idea de cuán sensibles somos a los productos químicos usando dos métodos. 

Métodos de diagnóstico para la sensibilidad química múltiple

Médico sosteniendo la mano de un paciente / Vá Pixabay

El primero consiste en analizar los síntomas, es decir, lo que sentimos cuando olemos a lo lejos algún perfume o detergente. Si la más mínima exposición a cualquiera de estos químicos nos causa mareos, urticaria, náuseas, dolor de cabeza o problemas gastrointestinales, lo más probable es que tengamos sensibilidad química múltiple.

Aunque la mejor forma de comprobar esto es mediante el segundo método que consiste en ver el desarrollo de esa hipersensibilidad. 

La SQM es un trastorno progresivo y tiene cuatro etapas que son bastante fáciles de reconocer:

  • Tolerancia o etapa 0: cuando los olores solo resultan molestos pero no causan ningún síntoma persistente. 
  • Sensibilización o etapa 1: cuando una exposición baja comienza a causar astenia (debilidad generalizada), tos seca, picor en la garganta o urticaria. 
  • Inflamación o etapa 2: cuando los síntomas permanecen días o semanas después de inhalar la sustancia química.
  • Y el deterioro o etapa 3: cuando la hipersensibilidad daña órganos vitales como el sistema nervioso, los riñones o el hígado, provocando problemas intestinales o enfermedades autoinmunes. 
Mujer con mascarilla / Vía Pixabay

Podemos utilizar este esquema de evolución para determinar la sensibilidad química múltiple. No es necesario llegar a la etapa 3, si empezamos a notar una sensibilización al estar expuestos a una sustancia química común, como el jabón, deberíamos acudir lo más pronto posible a un especialista.

Pronóstico y tratamiento 

Actualmente no existe un tratamiento dirigido al síndrome, pero sí hay terapias para apoyar el buen funcionamiento del sistema inmunitario y corregir los posibles síntomas. 

Por no mencionar que se puede evitar esta intolerancia haciendo uso de una protección adecuada, como guantes, gafas y mascarillas.

Así que, lo más importante es que identifiques cuanto antes si esa sensibilidad que tienes a los olores es causada por el SQM o no.

Referencias:

Sensibilidad química múltiple: un desafío para la salud ocupacional http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-03902014000200007

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