Cada cierto tiempo, la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (BIPM) añade un segundo extra para sincronizar nuestros relojes con el movimiento terrestre. A esta unidad de tiempo se le conoce como “segundo bisiesto”, y aunque cumple una función vital, se espera su desaparición en 2035. 

Según los expertos del BIPM, es muy difícil predecir en qué momento será necesario agregar este segundo intercalar. Es por eso que en un par de años dejaremos de utilizarlo, al menos hasta el año 2135. 

¿Es esta la mejor decisión? Para poder poder averiguarlo necesitamos considerar primero si es necesario el segundo bisiesto o no.

Sobre el segundo bisiesto

Planeta Tierra / Vía Wikimedia

A menudo se piensa que el tiempo es un valor muy preciso, pero realmente no es así. Al menos no en nuestro planeta, que utiliza dos métodos para marcar el tiempo transcurrido: el dictado por los relojes atómicos, y el marcado por la rotación de la Tierra.

Mientras que la medición basada en las vibraciones de los átomos es increíblemente estable, el tiempo que demora el planeta en girar sobre sí mismo no lo es tanto. 

La rotación de la Tierra varía dependiendo de ciertos factores. Por ejemplo, la fuerza de las mareas puede impulsar o ralentizar el movimiento del planeta unas fracciones de segundo. De igual forma, los movimientos en la corteza y el núcleo líquido terrestre también contribuyen a esta variabilidad.

Para solucionar elproblema, los investigadores decidieron agregar un segundo bisiesto para evitar así la desaparición de alguna de estas dos medidas temporales. Así surgió dicha unidad que, desde 1972, se ha utilizado por lo menos en 27 ocasiones.

Una de ellas fue el 31 de diciembre de 2008, a las 23h 59m 59s, cuando se intercaló un segundo bisiesto positivo en la escala de Tiempo Universal Coordinado. Y la última vez que se utilizó fue en 2016.

Entonces, ¿la desaparición del segundo bisiesto es la mejor decisión?

Reloj desapareciendo / Vía Pixabay

A corto plazo, la utilidad del segundo bisiesto resulta inapreciable, posiblemente por eso se espera su desaparición en 2035. Pero si no se añadiera este segundo extra, en 60 años la diferencia entre el tiempo universal y el astronómico sería de un minuto. Y en 600 años, sería de una hora. 

En definitiva, sin este segundo, toda nuestra rutina diaria se perdería progresivamente. A no ser que cada 600 años se añada una hora extra, que sería similar a añadir cada cierto tiempo un segundo extra. 

Para los expertos del BIPM, esta «decisión histórica» ​​permitiría un flujo continuo del tiempo sin las interrupciones que actualmente provocan los segundos intercalares. Sin embargo su propuesta, conocida como Resolución D, todavía no es algo definitivo. 

Ellos, al igual que todos nosotros, temen lo que pueda pasar en unos 100 años. Por eso aseguraron que en 2135 se reunirán nuevamente para evaluar si el segundo bisiesto debe volver o su desaparición fue una decisión correcta.

Así que tendremos que esperar todavía varios años para ver qué pasará con esta curiosa unidad de tiempo terrestre. Pero algo es seguro, el cambio entrará en vigencia en 2035 o incluso un par de años antes.

Referencias:

The leap second’s time’s up: world votes to stop pausing clocks https://doi.org/10.1038/d41586-022-03783-5

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