Mientras que las mujeres dedican prácticamente el 75 % del tiempo en casa a las tareas domésticas, los hombres apenas le dedican el 30%. Es decir, aproximadamente 2 horas cada día. 

Por años, los filósofos han intentado comprender por qué todavía existen estas desigualdades de género en el entorno doméstico. ¿Por qué los hombres creen que tales tareas se distribuyen de manera más equitativa? ¿Y por qué las mujeres siguen asumiendo esa carga sin más? En principio pensaban que el problema era la percepción tradicional que se tenía del rol de la mujer, pero pronto notaron que había un sesgo cognitivo aún más importante: la satisfacción.

A diferencia de las mujeres, los hombres perciben las tareas domésticas como algo poco satisfactorio. 

En su estudio, los investigadores aseguran que los hombres no sienten ese impulso mental que nos motiva a limpiar, barrer o lavar. Por lo tanto, suelen darse cuenta de lo que necesitan hacer en casa solo al pensar en ello, no al ver platos sucios en el fregadero o polvo en los muebles. 

Cómo perciben los hombres las tareas domésticas

Aspirando la alfombra / Vía Pixabay

Los filósofos de la Universidad de Cambridge estudiaron el comportamiento de varias parejas en Reino Unido durante el confinamiento por la pandemia de Covid-19, momento en el que la mayoría todos quedaron atrapados dentro de casa. Fue gracias a ello que descubrieron que los hombres y las mujeres tenían dos posturas completamente diferentes al momento de contextualizar una tarea doméstica. 

Por ejemplo, las mujeres pueden ver una superficie llena de polvo e instantáneamente pensar en cómo debe ser limpiada. En cambio los hombres simplemente ven la superficie como lo que es: un trozo de madera cubierto de polvo.

Lo mismo ocurre, por ejemplo, al entrar a la cocina. Es más probable que la mujer piense en lavar los platos o llenar el frigorífico al ver platos sucios y espacios vacíos que el hombre. 

Esto no se debe a ningún problema cognitivo o algo parecido. En realidad, está ligado a la «teoría de la satisfacción» que plantea la idea de que las experiencias placenteras afectan nuestro comportamiento. 

La satisfacción y las tareas domésticas

Tanto hombres como mujeres perciben las tareas domésticas como algo irritante, de eso no hay duda. Nadie disfruta lavando platos o fregando pisos. Sin embargo, las mujeres parecen sentir la realización de estas tareas como algo satisfactorio mientras que los hombres no. 

Hombres / Vía Pixabay

«Las tareas domésticas pueden irritar al que las percibe hasta que las termina, o distraerlo de otros planes. Si se resiste, puede crear una tensión sentida: desde un ligero impulso hasta una preocupación mental abrumadora”.

Tom McClelland, profesor en la Universidad de Cambridge.

Hay diferencias dramáticas en la «percepción de satisfacción» de ambos géneros. Esto va más allá de mirar la forma y la cantidad de polvo y luego suponer cómo limpiarlo. Para las mujeres es realmente difícil ignorar las tareas domésticas. 

¿Por qué? Los filósofos creen que estas divisiones de género, profundamente arraigadas en la percepción doméstica, son el resultado de las convenciones sociales. 

Se espera que las niñas al crecer hagan las tareas domésticas, no los niños. Desde pequeñas se les enseñan algunas habilidades como la limpieza o el arreglo personal, y se les premia por ello. Por lo tanto, prácticamente se entrena a las mujeres para ver ciertos elementos domésticos y sentir la necesidad de realizar determinadas acciones, ya sea limpiar, ordenar o cocinar.

Esto no ocurre con los niños, es por eso que los hombres perciben las tareas domésticas como algo poco satisfactorio. Básicamente, porque no piensan en las posibilidades más allá del simple plato sucio.

Hallazgos importantes para los hombres y amos de casa

Padre cocinando con sus hijos / Vía Pixabay

En este sentido, los filósofos creen que esta percepción de la satisfacción puede modificarse a través de intervenciones sociales como la extensión del permiso de paternidad o un cultivo de hábitos. 

«Se debe alentar a los hombres a resistir las convenciones sociales. Ellos también podrían adoptar la resolución de barrer las migajas cada vez que espera”.

Tom McClelland

Esto no solo les ayudaría a los hombres a mejorar cómo perciben las tareas domésticas de ahora en adelante, sino que gradualmente reeducaría su percepción para que comiencen a ver más posibilidades en el futuro.

Referencias:

Gendered affordance perception and unequal domestic labour https://doi.org/10.1111/phpr.12929

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