Twitter se va vuelto una herramienta esencial para divulgar y debatir sobre ciencia. Cada día se publican cientos de estudios académicos en esta plataforma, al igual que artículos hablando sobre nuevos avances científicos. 

Nosotros hemos sido testigos de cómo esta red social ha cambiado en los últimos años la forma de conocer, entender y debatir temas complejos. Como por ejemplo, el origen biológico del Covid-19 o los nuevos avances en física cuántica. Sin embargo, el estrecho vínculo entre Twitter y la divulgación científica se remonta al año 2011.

¿Por qué Twitter se usa para divulgar artículos sobre ciencia?

Vía Pixabay

Cuando la plataforma todavía estaba dando sus primeros pasos, un investigador llamado Mark Drezde empezó a hablar sobre una epidemia de gripe que estaba circulando. Esto con la finalidad de evitar nuevos contagiós y medir quién había contraído ya la gripe.

Él se convirtió en uno de los pioneros en el uso de Twitter como una herramienta científica. Y desde entonces, la red social no ha salido de este esquema. 

Para muchos científicos, Twitter es actualmente la mejor herramienta para divulgar artículos sobre ciencia. Esto debido a que la información circula mucho más rápido en esta plataforma. 

Además, la red social cuenta con varias funciones que facilitan las conversaciones en tiempo real sobre trabajos de investigación, conferencias y temas más amplios en el mundo académico. 

Los hilos de Twitter ayudan a explorar en detalle, por ejemplo, una foto captada por el Telescopio Espacial James Webb, a través de pequeñas píldoras de información. Incluso permiten que los interesados en el tema aporten más información en comentarios.

“Simplemente ya no puedo imaginar volver a estar desconectada del resto del mundo científico”.

Trish Greenhalgh, científica de la salud de la Universidad de Oxford

Divulgadores de ciencia en Twitter: ¿Quiénes son?

Muchas cuentas independientes divulgan contenido científico en la plataforma / Vía Twitter

Nadie sabe con exactitud cuántos investigadores se han unido a Twitter o cuántos de ellos se dedican a divulgar artículos sobre alguna ciencia. 

Una encuesta realizada por la Universidad de Leiden estima que solo el 13 % de los investigadores usa esta red social con regularidad. En su mayoría, epidemiólogos, etólogos, economistas y sociólogos cuya lengua materna es el inglés. 

Sin embargo, aunque muchos investigadores no estén en Twitter, la plataforma tiene un papel importante en la comunicación científica. ¿Por qué? Simple, porque los principales divulgadores científicos son los usuarios regulares y los portales de noticias. 

Esta red social ha reducido la brecha entre un profesional en ciencias y un conocedor del tema, involucrando a cada vez más personas sin importar su nacionalidad o especialidad. 

Posiblemente este sea el secreto de su éxito, y la razón por la que a diario se tuitea alrededor de un tercio de toda la literatura científica: más de 12 millones de artículos.

Aunque cabe destacar que todos estos tuits nunca han estado entre los más populares. La mayoría solo recibe uno o dos clics al día.

De divulgar a estudiar fenómenos 

Vía Pixabay

A estas alturas nadie duda de la capacidad de Twitter para divulgar contenido científico y abrir debates interesantes sobre la ciencia y el ser humano. Pero esta red social es más que un espacio para publicar contenido.  

Debido a su estatus como una red de discusión pública, y sus datos relativamente abiertos, Twitter se ha convertido también en un semillero para los investigadores que estudian reacciones sociales. Como por ejemplo, la histeria colectiva o la ignorancia.

En cierta forma podríamos decir que esta plataforma ha descubierto lo que ocasionan las “fake news”. Esto debido a que los investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts descubrieron en 2018 que las noticias falsas de Twitter despertaban emociones como el miedo, el asco y la sorpresa.

Sin embargo, no todo ha sido positivo dentro de la red social. 

Cambios en Twitter y en la comunidad científica

Twitter icono / Vía Pixabay

La idea de Twitter como un gran democratizador de contenido científico era real hasta que llegó la pandemia de Covid-19. Durante esos años, si bien había conversaciones interesantes sobre el tema, la mayoría eran negativas. 

Muchos investigadores sufrieron insultos, abusos y amenazas de muerte ante la incertidumbre que generó el virus SARS-CoV 2. Esto ocasionó la migración de cientos de expertos a otras plataformas o directamente el cierre de sus perfiles. Y a raíz de esto, muchos divulgadores de contenido decidieron mantenerse en el anonimato para evitar el escarnio público.

La pandemia pasó, pero esta situación no tanto. La entrada de Elon Musk a las oficinas de Twitter ha traído nuevos desafíos al momento de divulgar sobre ciencia o tecnología. 

Uno de ellos, el más importante, es el algoritmo de esta plataforma, que prioriza el contenido llamativo por encima del científico. Otro es que Twitter siempre ha tenido problemas para moderar las conversaciones en línea. Por lo tanto, muchas discusiones científicas pueden tornarse desagradables y perjudicar la participación de otros usuarios. 

Así que, si bien Twitter ha cambiado la manera de divulgar contenido científico, no podemos asegurar hasta cuando las ciencias podrán seguir dependiendo de él.

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