Hemos subestimado nuevamente el cerebro de las aves. En un nuevo estudio del Instituto Max Planck, los investigadores han descubierto que los loros recuerdan aquellas acciones que han realizado unos segundos antes. 

Esta es la primera evidencia encontrada de memoria episódica y representación mental en aves, y como tal, sugiere que estos animales esconden más capacidades cognitivas de las que exhiben. 

Usualmente asociamos el término “cerebro de pájaro” a un nivel de inteligencia más bajo. Sin embargo, tres guacamayos barba azul (Ara glaucogularis) nos han mostrado como su memoria a corto plazo es equiparable a la de algunos mamíferos. 

Los loros recuerdan sus propias acciones

Desde hace algún tiempo se sabe que los loros y los pájaros cantores poseen aproximadamente el doble de neuronas que los primates. No obstante, nunca se determinó cuál era la utilidad de esas neuronas extra: ¿Son importantes para su supervivencia? ¿Dotan a las aves de autoconciencia?

Para explorar los alcances del cerebro de los loros, los investigadores recurrieron a tres guacamayos del zoológico Loro Parque de Tenerife. Estos ejemplares en peligro de extinción fueron sometidos a varios ensayos. 

Ensayos con uno de los guacamayos / Créditos: Nature

En el primer ensayo se comprobó que, en efecto, los loros recuerdan sus propias acciones después de haberlas realizado. Su periodo de retención ronda entre los 12 y los 15 segundos, por lo que estamos hablando de una memoria a corto plazo.

Los otros dos ensayos se centraron en estudiar la repetición de esas acciones. Los investigadores entrenaron a estos tres guacamayos para que entendieran diferentes comandos. 

El objetivo era comprobar, a través de la repetición, si los loros podían recordar con precisión sus acciones. Es por eso que realizaron varias pruebas mezclando las órdenes para evitar que el animal aprendiera simplemente por repetición. Sin embargo, todos los ejemplares fueron capaces de ejecutar sin problema las acciones que habían hecho unos segundos antes.

El arte de repetir en las aves 

La repetición realmente es un concepto abstracto, por lo que el simple hecho de entenderlo ya demuestra cierto grado de inteligencia. 

“Estas aves actuaron más allá de la casualidad. Los resultados muestran que se apoyaron en la memoria de su última acción más que en la última orden que recibieron”.

Sara Torres, investigadora del Instituto Max Planck y autora principal del estudio

Además, todas las pruebas a las que fueron sometidos estos guacamayos eran pruebas de memoria: los investigadores forzaban una acción y esperaban un intervalo de tiempo determinado para pedir su repetición. 

Ilustración de los ensayos de repetición / Créditos: Nature

Por lo tanto, es evidente que los loros sí recuerdan sus propias acciones. Su memoria episódica equipara a la memoria a corto plazo de muchos mamíferos, lo que implica que un rasgo importante de la autorrepresentación en este grupo de aves.

Los investigadores consideran que esta memoria debe tener beneficios para la supervivencia de la especie. Por ejemplo, en la naturaleza, donde podría ser especialmente importante para coordinar la cooperación con la pareja, o con los miembros del grupo para encontrar nuevos lugares para alimentarse.

Sin embargo, lo más importante que podemos sacar de este experimento es que el término “cerebro de pájaro” no es apropiado. Ni para los guacamayos, ni para los cuervos que han demostrado su inteligencia en varias ocasiones.  

Referencias:

Memory for own actions in parrots https://doi.org/10.1038/s41598-022-25199-x

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