¿Pasas mucho tiempo alternando entre aplicaciones y sitios web? No eres el único. Saltar entre aplicaciones se ha convertido en una parte ineludible del trabajo. Casi todos empezamos y terminamos el día con una computadora repleta de herramientas. En tan solo media hora, podemos saltar del navegador a las redes sociales, y de allí, a contestar nuestro correo electrónico. 

Nos hemos acostumbrado tanto a “navegar” presionando Alt-Tab, que no pensamos en el riesgo que supone para nuestra salud cambiar de una app a otra. Porque sí, aunque parezcan inofensivas, estas oscilaciones afectan al cerebro.

Si quieres entender este fenómeno en su totalidad, hay ciertas cosas que debes conocer.

¿Por qué sueles cambiar de una app a otra?

Ventanas abiertas en Windows / Créditos: Hoyshout

Esta oscilación entre diferentes tareas recibe el nombre de “context switching”, que en español sería algo así como “cambio de contexto”. Y como podemos imaginar, es un problema moderno. 

Actualmente todo demanda nuestra atención. Cada día se incorporan nuevas aplicaciones en el campo laboral, nuevas redes para compartir contenido y, sobre todo, muchas más tareas que cumplir durante la jornada.  

Debido a esto, casi todos hemos desarrollado un comportamiento que no es solo el mero acto físico de cambiar de una app a otra, sino más bien un impulso automático e involuntario. Eso es el context switching.

La mejor forma de saber si experimentas este fenómeno es haciéndote la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces cambias de una app a otra? Si perdiste la cuenta, entonces vives a diario el context switching.

El context switching es un riesgo para la salud 

Dos pantallas, lo peor para el context switching / Vía Pixabay

A menudo se piensa que “cambiar de contexto” es algo positivo. Incluso hay quienes consideran que es la forma habitual de trabajar, pero nada más lejos de la realidad. Es un riesgo para la salud cambiar constantemente de una app a otra.

Un equipo de investigadores estudió a 137 empleados de una tienda de consumo para medir la cantidad de veces que hacían context switching. Para su sorpresa, se dieron cuenta que cada uno cambiaba unas 350 veces entre 22 aplicaciones diferentes y algunos sitios web. Y todo ello únicamente para realizar una transacción en la cadena de suministros. 

Sus hallazgos sugieren que, en un día promedio, un empleado alterna entre aplicaciones y ventanas más de 3.600 veces. Eso es mucho para nuestro cerebro, que debe procesar toda esa información y darle sentido… o no.

El precio que se paga por cambiar de contexto todo el tiempo es muy alto, y puede causar:

  • Estrés. Cada cambio de app cuesta esfuerzo, por lo que las personas acaban la jornada agotadas sin saber por qué.
  • La pérdida de tiempo. La interfaz de una app no es igual a la de otra, así que se necesita un momento para adaptarse y continuar con una tarea.
  • Y nuestra valiosa concentración. Es más fácil que perdamos el hilo si nos la pasamos cambiando de app, pues estas oscilaciones son en realidad interrupciones.

¿Qué pasa en el cerebro cuando cambias de app?

Créditos: Genbeta

Todos estos riesgos que mencionamos tienen un mismo origen: el cerebro. Para este órgano, alternar entre dos aplicaciones equivale a cambiar literalmente de contexto. Como estar en un parque jugando y, de repente, despertar en la oficina con una lista de tareas pendientes.

Para afrontar este cambio, el cerebro aumenta la producción de cortisol, la principal hormona del estrés, que lejos de ayudar nos ralentiza. 

El riesgo para la salud es mayor mientras más rápido resulte cambiar de una app a otra. Hay personas que cambian cada 11 segundos de página, y como resultado, están constantemente pidiendo ayuda en el trabajo. 

¿Por qué? Simple, su capacidad de atención se fragmenta. Básicamente, la forma en que trabajamos hoy en día es en sí misma una distracción.

“Para la mayoría de los empleados, esto es como hacer ping-pong entre documentos, sitios web y aplicaciones”.

Narayana Murthy, el fundador de Infosys

La productividad también está en riesgo

Estrés laboral / Vía Pixabay

Estamos en la era del alto desgaste, no en la era de la productividad como muchos creen. Es por eso que buscamos constantemente apps productivas. 

Todo esto se hace aún más evidente cuando observamos a las diferentes generaciones. Los millennials y la generación Z se sienten mucho más abrumados que otros trabajadores en general, por culpa del context switching. Ese es el gran riesgo para la salud que vivimos al cambiar de app, yendo y viniendo entre una y otra.  

Por eso es vital que las empresas prioricen la experiencia de los empleados tanto como les preocupa el crecimiento, el cliente y las ganancias. Esto mediante: 

  • Herramientas más simples que disminuyan la necesidad de un cambio de contexto.
  • Equipos interdisciplinarios que puedan dividirse el trabajo.
  • Y sobre todo, compartiendo este fenómeno conocido como context switching y sus riesgos con todo el personal.

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