¿El estrés eleva la presión arterial? ¿Es acaso un factor de riesgo para la hipertensión? Aunque existe una relación, lo cierto es que hemos malinterpretado por completo el papel que tiene el estrés en la hipertensión.

De seguro has escuchado que una vida agitada afecta la salud del corazón. Muchos médicos incluso aseguran que las técnicas de relajación, recetadas para controlar el estrés, también pueden reducir la presión arterial. Sin embargo, probablemente ninguna de ellas te ayude si tienes hipertensión

Situaciones estresantes, como los problemas económicos o un matrimonio difícil, en realidad no son el problema. Si buscamos al verdadero culpable de la hipertensión, entonces deberíamos pensar en la genética y los malos hábitos. Cosas como comer en exceso, fumar o beber, agravan la presión en las paredes arteriales. 

La razón por la que pensamos que existe una relación directa entre el estrés y la hipertensión es porque estos malos hábitos suelen aparecer durante las épocas más estresantes. 

Cómo es la relación entre el estrés y la hipertensión

Medidor de presión arterial / Via Pixabay

El estrés como factor de riesgo arterial es simplemente un mito médico. Si bien es cierto que en 2020 hubo más casos de hipertensión durante la pandemia altamente estresante de Covid-19, la mayoría ocurrieron durante el confinamiento. Es decir, la época en la que todos hacían menos ejercicio, comían mal, tenían malos hábitos de sueño y bebían para olvidarse de la ansiedad.

Casos similares ocurrieron durante la Segunda Guerra Mundial o la Gran Depresión de 1930. Por lo tanto, si bien existe una relación entre las situaciones de estrés y la hipertensión, es algo muy sutil. 

Diversos estudios han demostrado que el estrés laboral, por ejemplo, puede aumentar transitoriamente la presión arterial de cualquier persona. Sin embargo, hasta la fecha no se ha encontrado ningún paciente que, por tener problemas en el trabajo, desarrolle una hipertensión sostenida. Básicamente, la afección que causa el 12,8% de todas las muertes a nivel mundial.

El estrés emocional y la presión arterial

Ansiedad laboral / Vía Pixabay

Algo similar ocurre con el estrés emocional, ese sentimiento de ansiedad o miedo que sufrimos a menudo, y la hipertensión. 

Las emociones reprimidas, los trastornos mentales y los traumas sociales pueden disparar la presión arterial en un momento determinado, de forma similar a como se acelera el pulso cuando corremos. Pero eso no significa que esa persona tenga hipertensión o vaya a desarrollarla pronto. 

Según la American Heart Association, la relación entre el estrés y la hipertensión todavía se está estudiando. No hay ninguna evidencia concluyente hasta la fecha, ya que todo apunta a otros factores como el estilo de vida o los medicamentos para el estrés que, irónicamente, pueden afectar el corazón. 

“El estrés es realmente un 70 % de estilo de vida y un 30 % de medicamentos”.

Luke Laffin, médico en la Clínica Cleveland

Así que, esa idea que nos han repetido hasta el cansancio, sobre cómo una vida estresante agrava la presión arterial, es solo un mito. La verdadera relación entre el estrés y la hipertensión es difusa. 

Muchas personas con hipertensión no han tenido nunca una crisis de pánico en el trabajo, un matrimonio difícil o un par de hijos rebeldes. Pero sí antecedentes cardiovasculares y una infancia llena de malos hábitos. Por lo tanto, puede que una dieta baja en sal, combinada con ejercicio regular y buenos hábitos de sueño, sea más eficaz para controlar o evitar la hipertensión que las técnicas relajantes para el estrés. 

Referencias:

Rise in Blood Pressure Observed Among US Adults During the COVID-19 Pandemic  https://www.doi/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.057075

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