Cada día, la lluvia trae consigo el equivalente a tres millones de botellas de plástico. Más que agua, lo que cae del cielo ahora son microplásticos. En esencia, pequeñas partículas que no se pueden ver ni oler, pero existen y se están acumulando peligrosamente en nuestros tejados. 

Las últimas estimaciones de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda sugieren que, en promedio, casi 5.000 partículas microplásticas se acumulan durante un aguacero. Eso es mucho más plástico del que se había estimado en 2019, cuando un pequeño estudio piloto en Europa encontró microplásticos en las remotas montañas de los Pirineos.

Aunque se desconoce todavía el efecto de estas partículas en la salud humana, es un hecho que las lluvias de plásticos son un problema. Y no precisamente uno pequeño para los países en los que las precipitaciones están a la orden del día. 

Las lluvias ahora son de plásticos

Diluvios en París / Créditos: Elfinanciero

En 2020, se detectaron alrededor de 771 microplásticos diferentes en los techos de Londres, Hamburgo y París. En esa ocasión, los plásticos encontrados eran del tipo poliestireno y el polietileno, que a menudo se utilizan para fabricar envases de un solo uso o bolsas. 

Desde entonces, se han encontrado cada vez más fibras de plástico en las muestras de lluvia. Estados Unidos, Nueva Zelanda y Reino Unido son los principales países afectados. Sin embargo, este año las lluvias de plástico se han vuelto un asunto serio a nivel global. 

Los investigadores de la Universidad de Auckland estudiaron los techos urbanos por nueve semanas consecutivas. Esto con la finalidad de analizar las principales partículas contaminantes en la lluvia. Pero, para su sorpresa, descubrieron que había otros seis tipos diferentes de plásticos, además del poliestireno y el polietileno. Entre los más importantes: el policarbonato (PC), utilizado en equipos de protección médicos, y el politereftalato de etileno, típico en los envases de alimentos y bebidas.

“La gran mayoría de las partículas capturadas tenían un tamaño de entre 10 y 50 micrómetros”. 

Joel Rindelaub, químico de la Universidad de Auckland

Por cada metro cuadrado de tejado, había cerca de 5.000 microplásticos de alguno de estos tipos. Y estamos hablando solo de una estimación, pues las herramientas actuales aún no pueden identificar todos los microplásticos presentes en el aire. 

A este paso, la lluvia de plásticos podría ser más común que las lluvias ácidas. 

¿De dónde vienen las lluvias de plástico?

La ciencia detrás de las lluvias de plásticos es la deposición. Como sabemos, los plásticos tardan en descomponerse, por lo que van a parar al océano en la mayoría de los casos. Cuando las olas cargadas de plásticos chocan con la costa, estos productos se rompen liberando así microplásticos al aire. 

Una vez en la atmósfera, las partículas pueden permanecer hasta 6 ​​días volando, tiempo suficiente para cruzar un continente o ser absorbidas por una nube de tormenta.  

Nadie sabe todavía si los microplásticos transportados por el aire tienen efectos sobre la salud humana, pero los expertos están preocupados. Para ellos, las lluvias de plásticos solo significan dos cosas:

  • Una nueva fuente de contaminación plástica.
  • Y un mayor consumo de fibras plásticas que podrían ser nocivas para los pulmones.
Imagen microscópica de los plásticos detectados en unas gotas de lluvia / Créditos: Nature

Cuanto más pequeño es el fragmento, más probable es que pase a nuestras células cuando lo respiramos. Lo mismo ocurre con otros desechos contaminantes que se acumulan en los vertederos, tejados y canales. 

Por lo tanto, este podría ser tan solo el comienzo de una era de lluvias cargadas de plástico. Después de todo, el mundo no ha desacelerado la producción de este material y el clima favorece las precipitaciones, así que estamos dejando que este problema se acumule en nuestros tejados y estómagos.

Referencias:

Evidence and Mass Quantification of Atmospheric Microplastics in a Coastal New Zealand City https://doi.org/10.1021/acs.est.2c05850

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