En un artículo publicado en Nature Neuroscience, su autora, la científica de Virginia Tech, Sora Shin, deja en evidencia que los episodios de abuso infantil, traumas u otro tipo de negligencia exponen a los niños a sufrir trastornos alimentarios como el atracón en algún momento de sus vidas.

En su estudio, la autora comprueba que estos traumas tempranos pueden cambiar el cerebro. Pero, sobre todo, aumentan el riesgo de atracones de comida más adelante en la vida. Concretamente, la científica ha hallado que en una vía en el cerebro, que proporciona señales para dejar de comer, se produce una alteración a consecuencia de un trauma en la vida temprana.

Los hallazgos son el resultado de experimentos realizados en ratones pero dan una nueva perspectiva sobre los comportamientos como los atracones y la obesidad.

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Vínculo entre los traumas infantiles y el trastorno por atracón

Cuando ella y sus colaboradores estudiaron a los ratones, encontraron un circuito cerebral específico que es vulnerable al estrés, lo que hace que se vuelva disfuncional. En las sucesivas pruebas, los ratones fueron separados de sus compañeros de camada. Este accionar significó un trauma para los roedores que desencadenó en cambios en su comportamiento alimentario.

Pero, para comprobar si esto realmente era así, Shin y su equipo de laboratorio estudiaron el impacto de una hormona en el cerebro llamada leptina. Dicha hormona suprime el apetito y el aumento de peso al indicarle al cerebro que es hora de dejar de comer.

El equipo encontró que en ratones que experimentaron estrés en la vida temprana y exhibieron un comportamiento similar a los atracones, la leptina es menos efectiva en una parte del cerebro llamada hipotálamo lateral. En esa área es donde se regulan muchos comportamientos. Sin estas señales del cerebro, la sobrealimentación continúa.

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Los investigadores también identificaron neuronas en otra parte del cerebro llamada gris periacueductal ventrolateral. Esta región responde al mensaje de la leptina y el hipotálamo lateral, regulando así los atracones.

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el trastorno por atracón se caracteriza por episodios recurrentes de comer más rápido de lo normal hasta más allá de una sensación de saciedad y sentimientos de angustia y pérdida de control.

Con todos estos hallazgos, la autora cree que se podrían desarrollar estrategias terapéuticas para el trastorno por atracón. También es importante para comprender el papel de las experiencias traumáticas y temprana. Esta sería una buena base para la prevención e intervención temprana del trastorno por atracón.

Referencias:

Early adversity promotes binge-like eating habits by remodeling a leptin-responsive lateral hypothalamus–brainstem pathway: https://dx.doi.org/10.1038/s41593-022-01208-0

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