¿Pasas mucho tiempo cerca de una computadora o de tu móvil? ¿Sientes la necesidad de usarlos? Con estas dos preguntas los expertos suelen detectar si somos adictos o no a las pantallas de los dispositivos. Sin embargo, el que no podamos quitarle los ojos de encima a una pantalla no siempre significa que seamos adictos a ella.

Muchas personas utilizan estos dispositivos para trabajar, por lo que su tiempo de uso está vinculado a la jornada laboral. No es adicción, es solo trabajo. 

El término “adicción a la pantalla”, también conocido como trastorno por el uso de pantallas (ScUD), se ha hecho muy popular a raíz de la pandemia de Covid-19. Todos sabemos que los teléfonos, tabletas y computadoras pueden alterar nuestros ciclos de sueño. Diversos estudios han demostrado que la luz azul de estos dispositivos, incluidos relojes y prendas inteligentes, incluso afectan nuestra piel. Pero no existe un diagnóstico reconocido para la adicción a las pantallas. 

¿La adicción a las pantallas podría no ser una “adicción”?

Adolescente viendo una película en su tablet / Vía Pexels

Todas las adicciones se diagnostican tomando en cuenta los mismos criterios. Estos principios básicos nos permiten hacer una distinción entre tres tipos de uso: el no problemático, el problemático y el uso adictivo.

Cuando hablamos de una adicción nos estamos refiriendo a la pérdida de control sobre algo que inicialmente era gratificante pero dejó de serlo. Como por ejemplo, el alcohol o los videojuegos. 

Esta enfermedad debilita a la persona y causa recaídas frecuentes, es decir, impulsos involuntarios por usar el objeto en cuestión. Esos son los principales factores que diferencian a una adicción de un problema que puede perjudicar la salud, pero no te hace perder el control de tu vida. 

Desde este punto de vista, nuestra supuesta adicción a las pantallas de los dispositivos parece más bien un problema. Principalmente porque lo que ocasiona es que pasemos más tiempo cerca de los dispositivos en lugar de salir con amigos. 

Nuestra relación con la tecnología

Smartphone / Vía Pexels

Esto refuta esa afirmación tan repetida de que la mayoría de los usuarios de pantallas son adictos. Sin embargo, eso no significa que no exista algo como la adicción a los dispositivos electrónicos.

Hace un par de años, en 2015, un grupo internacional de científicos examinó a 1200 usuarios de teléfonos móviles, televisores y computadoras: 300 adolescentes y los demás adultos de 18 a 84 años. 

Este estudio usó una versión adaptada de los criterios que se emplean para determinar la adicción a los videojuegos. Por lo tanto, se tomaron en cuenta siete preguntas fundamentales:

  • ¿Pasa mucho tiempo pensando en las pantallas?
  • ¿Se siente inquieto, enojado, ansioso o triste cuando deja de usar pantallas?
  • ¿Siente la necesidad de usar pantallas durante más tiempo?
  • ¿Siente que deberías usar menos las pantallas, pero sigue usándolas?
  • ¿Pierde interés en otras actividades, pasatiempos o reuniones con amigos?
  • ¿Miente a familiares, amigos u otras personas sobre cuánto usa las pantallas?
  • ¿Utiliza pantallas para escapar u olvidarse de problemas personales?
¿Los padres deberían controlar el uso de las pantallas? / Créditos: Webconsultas

Después de un año de análisis, el equipo concluyó que entre los adolescentes y adultos de la muestra, solo el 1,7% parecía verdaderamente adictos a las pantallas de sus dispositivos. Esto debido a que necesitaban dormir cerca de ellas, encubrir sus hábitos y no les importaba perder relaciones u oportunidades laborales por el uso de las pantallas.

Pero la gran mayoría tenían control sobre estos dispositivos, a pesar de que los usaban en exceso para ver redes sociales, noticias o jugar con amigos. 

“Detectamos una diferencia clara entre el grupo de adictos y los usuarios con problemas pero sin adicción”.

Mathieu Boudard, científico y lider del estudio

Así que, la adicción a las pantallas realmente es una condición muy rara. Nuestra relación actual con la tecnología es más como una dependencia a todas las ventajas que nos brindan tales dispositivos. Eso sí, un tanto excesiva.

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