En un estudio publicado en Psychonomic Bulletin & Review y desarrollado por psicólogos de la Universidad de Londres se ha encontrado una característica de las palabrotas que estaría presente en una variedad de idiomas y podría representar un patrón fonético universal.

Según estos psicólogos, en buena parte de los idiomas, las palabrotas carecen de ‘aproximaciones’. Ello significa que los sonidos que conforman esas palabras se producen al acercar los labios, los dientes, el paladar duro o la lengua sin hacer contacto.

En el estudio también han encontrado que en las malas palabras, es menos probable que las consonantes que contienen aproximaciones ahoguen a las vocales vecinas, creando un sonido más suave. Por el contrario, las palabrotas tendrían consonantes más ‘explosivas’ como p, t y k, que hacen que suenen más contundentes.

Por lo tanto, las malas palabras, al carecer de aproximaciones, suenan ásperas, independientemente del idioma. Según los hallazgos, las malas palabras podrían haber sido creadas por un sesgo compartido en el cerebro humano. Aquí estaría implicado el simbolismo del sonido, la idea de que algunas fonéticas desencadenan una respuesta cognitiva universal. Por lo tanto, la percepción de ciertos sonidos sería consistente en diferentes idiomas.

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Malas palabras, más asperas que las demás

En otros estudios se ha descubierto que algunas consonantes pueden sonar más cortantes para los oídos humanos que otras. Esto también podría aplicarse a las palabrotas. Los investigadores del reciente estudio quisieron probar esa idea. Para ello pidieron a 20 hablantes fluidos de cinco idiomas distantes que nombraran tantas palabrotas como pudieran.

Esto permitió a los psicólogos identificar 34 palabrotas y frases en hebreo, 14 en hindi, 14 en húngaro, 17 en coreano y 26 en ruso. Luego, analizaron los sonidos de estas palabras y no encontraron indicios de que las malas palabras contuvieran más oclusivas de lo habitual. Pero sí notaron una clara ausencia de aproximaciones en las palabrotas, incluidos los sonidos de l, r, w e y.

Para ver cómo se perciben estos sonidos, los autores crearon dos experimentos.

En el primero evaluaron si 215 participantes que hablaban seis idiomas diferentes podían adivinar si una pseudo palabrota era ofensiva en función de cómo sonaba. Mediante esta prueba el equipo descubrió que era menos probable que aquellas palabras que contenían aproximaciones se consideraran malas palabras que aquellas palabras que no contenían indicios de los sonidos l, r, w o y.

El francés parece tener relativamente más palabrotas con aproximaciones que otros idiomas. Pero, los investigadores encontraron que las palabras que carecían de aproximaciones aún se seleccionaban como palabrotas el 63% de las veces.

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Un sesgo cognitivo subyacente

En el segundo experimento el equipo probó el efecto que causaban las aproximaciones en palabrotas eufemísticas, que son versiones alteradas de malas palabras. Estas reciben el nombre de «juramentos picados», según los investigadores. Este experimento reveló que las aproximaciones son una característica común en este tipo de palabras.

Al compilar una lista de 24 juramentos picados, los investigadores encontraron más evidencia de que los sonidos l, r, w e y transmiten moderación.

Los resultados del estudio apuntan a un sesgo cognitivo subyacente, una predisposición para dar forma a la evolución de las palabrotas. Por lo tanto, el simbolismo sonoro podría ser más generalizado en los idiomas de lo que muchos sospechaban. Lo que quiere decir que los sonidos pueden cambiar la forma en que los oyentes perciben la actitud, la emoción o la excitación de un hablante.

Por el momento, no se puede llegar a una conclusión definitiva. Aún se necesita más evidencia de la naturaleza universal del simbolismo del sonido.

Referencias:

The sound of swearing: Are there universal patterns in profanity?: https://link.springer.com/article/10.3758/s13423-022-02202-0

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