Con el objeto de saber si la vitamina D está presente en el cerebro y si sus concentraciones están vinculadas al deterioro cognitivo, científicos de la Universidad de Tufts se lanzaron a averiguarlo.

Mediante su estudio, publicado en Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association, han descubierto que los cerebros de las personas con deterioro cognitivo les va mejor con niveles más altos de vitamina D.

Fuentes de vitamina D. Vía iStock.

La vitamina D es importante para el desarrollo de muchas funciones en el cuerpo, incluidas las respuestas inmunitarias y el mantenimiento de huesos sanos. Esta vitamina se encuentra en muchos alimentos como pescado graso y bebidas fortificadas (como leche o jugo de naranja). Pero esas no serían las únicas fuentes de vitamina D, esta también puede obtenerse por medio de una breve exposición a la luz solar.

Hasta este estudio, no se había indagado sobre la presencia de vitamina D en el cerebro y en qué medida podría afectar sus funciones. Los anteriores estudios solo se han enfocado en factores dietéticos o nutricionales en el rendimiento o la función cognitiva en adultos mayores. Mientras que otros estudios de vitamina D se basan en ingestas dietéticas o medidas de sangre de esta vitamina.

Búsqueda de vitamina D en el cerebro

Para su estudio, el equipo examinó muestras de tejido cerebral de 209 participantes en el Proyecto Rush Memory and Aging. Este es un estudio a largo plazo sobre la enfermedad de Alzheimer que comenzó en 1997. Como parte de la investigación, evaluaron la función cognitiva de los participantes, personas mayores sin signos de deterioro cognitivo, a medida que envejecían, y analizaron las irregularidades en su tejido cerebral después de la muerte.

Sobre todo buscaron vitamina D en cuatro regiones del cerebro: dos asociadas con cambios relacionados con la enfermedad de Alzheimer, una asociada con formas de demencia relacionadas con el flujo sanguíneo y una región sin ninguna asociación conocida con el deterioro cognitivo relacionado con la enfermedad de Alzheimer o enfermedad vascular.

Esto les permitió descubrir que la vitamina D estaba realmente presente en el tejido cerebral. También para saber que los niveles altos de vitamina D en las cuatro regiones del cerebro se correlacionaban con una mejor función cognitiva.

Vía iStock.

Sin embargo, los niveles de vitamina D en el cerebro no se asociaron con ninguno de los marcadores fisiológicos asociados con la enfermedad de Alzheimer en el cerebro estudiado, incluida la acumulación de placa amiloide, la enfermedad de cuerpos de Lewy o la evidencia de accidentes cerebrovasculares crónicos o microscópicos. Por lo tanto, no pudieron comprobar cómo la vitamina D podría afectar la función cerebral. Pero, los científicos sospechan que la vitamina D podría estar relacionada con resultados que aún no han percibido. Es por ello que ya están planeando más estudios para averiguarlo.

También esperan realizar estudios de seguimiento utilizando un grupo más diverso de sujetos para observar otros cambios cerebrales asociados con el deterioro cognitivo. El objetivo es comprender mejor el papel que puede desempeñar la vitamina D para evitar la demencia.

Referencias:

Brain vitamin D forms, cognitive decline, and neuropathology in community-dwelling older adults: https://doi.org/10.1002/alz.12836

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