Una nueva investigación demuestra que el cambio climático está impulsando el aumento de la distribución del polen alergénico.

Si esta tendencia continúa, para el 2050 las cargas de pólenes en el aire serán cada vez más significativas. Esta conclusión fue posible gracias a una simulación llevada a cabo por unos investigadores que han estudiado la evolución a largo plazo del polen de roble y ambrosía, en los Estados Unidos, por la influencia del cambio climático.

El equipo usó modelos de computadora para proyectar lo que sucedería con la concentración del polen para el 2050. Las estimaciones plantean que los aumentos más grandes ocurrirán en áreas donde el polen es históricamente poco común.

Según los investigadores, el cambio climático repercute en los cambios en variables como el dióxido de carbono y la temperatura. Estos factores, a su vez, afectan el comportamiento de las plantas.

Entonces, al haber más polen en el aire, hay más riesgo de que las enfermedades alérgicas aumenten.

El cambio climático aumentará las concentraciones de polen en el aire. Vía iStock.

El cambio climático hará que la concentración de polen aumente en Estados Unidos

Este es uno de los pocos estudios que pronostica esta tendencia en el futuro, dicen los autores. Anteriormente se intentó conectar los índices de polen con el cambio climático. Sin embargo, eso no fue posible por la escasez de datos.

Pero, los investigadores del reciente estudio adaptaron el sistema de modelado Community Multiscale Air Quality, una herramienta de código abierto administrada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), para simular las distribuciones de polen alergénico de roble y ambrosía para datos históricos (2004) y futuros (2047).

Los resultados mostraron que la temporada de polen comenzará antes y durará más en los Estados Unidos. Las concentraciones medias de polen de roble podrían aumentar más del 40 % en el noreste y el suroeste. Mientras que las concentraciones medias de ambrosía podrían aumentar más del 20 % en estas áreas.

Si los niveles de polen aumentan, también lo harán las alergias. Vía iStock.

En Nevada y el norte de Texas, los niveles de polen de roble podrían duplicarse para mediados de siglo. Mientras que Massachusetts y Virginia podrían experimentar un aumento del 80 % en el polen de ambrosía para 2050.

Para las personas con asma, la exposición al polen e irritantes como el ozono aumenta las probabilidades de enfermedades respiratorias. Para proteger a los más vulnerables, debemos comprender cómo se comportarán estos irritantes en un mundo que se calienta.

Referencias:

Modeling past and future spatiotemporal distributions of airborne allergenic pollen across the contiguous United States: https://doi.org/10.3389/falgy.2022.959594

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