Parastronaut Factibility es un proyecto de la Agencia Espacial Europea que intenta «despejar el camino al espacio para un astronauta profesional con una discapacidad física». En marco de este proyecto, han seleccionado al primer parastronauta del mundo, el ciudadano británico de 41 años John McFall.

McFall fue amputado de la pierna derecha después de un accidente de motocicleta a los 19 años. Más adelante se convirtió en velocista paralímpico.

Ahora, con la selección del primer parastronauta del mundo, la ESA busca hacer cambios en la capacitación y en el equipo. Todo ello para ir hacia una diversidad espacial, incluyendo a más personas con discapacidad física para futuros viajes al espacio.

John McFall, parastronauta de la ESA. Créditos: ESA – P. Sebirot.

Para convertirse en astronauta de la NASA, los solicitantes deben tener una visión de 20/20 con una presión arterial inferior a 140/90 cuando están sentados, También una altura entre 1,49 y 1,93 m (para adaptarse a los trajes espaciales disponibles). Pero no solo eso, deben soportar varias rondas de entrevistas y pruebas. Si los seleccionan, deberán aprobar el examen físico de astronauta de vuelo de larga duración que consta de una prueba de una semana. Allí ponen a prueba las habilidades físicas necesarias para el espacio, como la agilidad y la coordinación mano-ojo, así como la tolerancia a la presión extrema y los entornos inerciales (rotativos).

Los aspirantes también deben pasar por un período de capacitación de dos años para dominar hardware y software espaciales complejos, realizar EVA (paseos espaciales simulados) en el Laboratorio de flotabilidad neutral de Houston y experimentar la ingravidez durante el vuelo parabólico.

En los programas de todas las agencias espaciales se siguen protocolos similares. Pero, para el proyecto de parastronautas, la ESA deberá determinar qué adaptaciones a la capacitación se requieren para permitir la participación de candidatos con discapacidades físicas.

Viajes espaciales más inclusivos

ESA se ha centrado inicialmente en candidatos con una discapacidad en las extremidades inferiores. Debido a que los astronautas utilizan principalmente la parte superior del cuerpo para moverse en condiciones de ingravidez, es poco probable que una discapacidad en las extremidades inferiores perjudique el movimiento. En este sentido, la gravedad cero presenta igualdad de condiciones.

Sin embargo, hay probabilidades de que surjan problemas al operar el hardware espacial existente. Por lo tanto, el proyecto tiene como objetivo determinar qué modificaciones a los vehículos de lanzamiento, trajes espaciales y otros sistemas espaciales serían necesarias para permitir que un astronauta físicamente discapacitado viva y trabaje en el espacio.

De superarse esos obstáculos, los viajes al espacio serán cada vez más inclusivos. Pero, aunque seguirá habiendo un alto riesgo en un entorno extremo con importantes desafíos físicos y mentales, todavía existe la esperanza de que estos viajes se vuelvan cada vez más accesibles al resto de las personas.

El conocimiento de los riesgos físicos, mentales y operativos asociados con los vuelos espaciales aún es incompleto. Es más, aún no hay suficiente comprensión de la diferencia de género en la salud espacial ya que han sido muy pocas las mujeres que alcanzaron viajar hasta el espacio.

Tampoco se sabe cómo afectaría una discapacidad física el desempeño de un astronauta en el espacio. Por el momento, la ESA está dando el primer paso para averiguarlo.

Referencias:

The world finally has its first ‘parastronaut’. Can we expect anyone to be able to go to space one day?: https://phys.org/news/2022-12-world-parastronaut-space-day.html

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