La gravedad podría estar causando en estos momentos el síndrome del intestino irritable a algunas personas, según una hipótesis desarrollada por el gastroenterólogo Brennan Spiegel del hospital Cedars-Sinai, en Los Ángeles, y publicada en The American Journal of Gastroenterology.

Hasta ahora, se desconoce qué causa realmente el síndrome del intestino irritable (SII) que se describió por primera vez hace más de un siglo. Este mal aqueja al 10% de la población mundial, pero los expertos no saben exactamente por qué se desarrolla.

Pero, para Spiegel, el SII se desencadena por la incapacidad del cuerpo para controlar la gravedad, y esto también podría suceder con otras afecciones.

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La hipótesis de Spiegel describe cómo los intestinos, la columna vertebral, el corazón, los nervios y el cerebro evolucionaron para gestionar la gravedad. Pero, algo especial estaría pasando con la gravedad y los intestinos. Si el manejo habitual de la gravedad de nuestro cuerpo falla por cualquier motivo, nuestro diafragma puede deslizarse hacia abajo y comprimir nuestros intestinos, lo que posiblemente cause problemas de motilidad y sobrecrecimiento bacteriano.

Por lo tanto, una respuesta desordenada a la gravedad desencadenaría un trastorno de interacción intestino-cerebro. Si los intestinos se aplastan, podría repercutir en el microbioma intestinal, causando hipersensibilidad, inflamación o malestar.

Relación entre la gravedad y el síndrome del intestino irritable

Ahora bien, Spiegel sostiene que, si la causa del síndrome del intestino irritable es la lucha del cuerpo para lidiar con la gravedad, entonces la fisioterapia y el ejercicio podrían aliviar sus síntomas.

Además, Spiegel destaca algo singular en los pacientes con SII: la serotonina tiende a estar elevada. La serotonina es un neurotransmisor que se produce generalmente en el intestino y tiene por objetivo regular nuestros movimientos intestinales y también nuestro estado de ánimo. Sin embargo, si los niveles de serotonina son muy altos puede provocar diarrea. Este neurotransmisor también está involucrado en la regulación de nuestra presión arterial en respuesta a la gravedad.

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Es más, la serotonina es tan importante, que sin ella el cuerpo no podría ponerse de pie, mantener el equilibrio o continuar con la circulación de la sangre.

Por lo tanto, Spiegel cree que la gravedad influye en la desregulación de la serotonina:

Cuando la biología de la serotonina es anormal, las personas pueden desarrollar SII, ansiedad, depresión , fibromialgia y fatiga crónica. Estas pueden ser formas de intolerancia a la gravedad.

Otras condiciones como el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica (SFC/EM), el dolor lumbar, los dolores de cabeza, mareos y síndrome de taquicardia postural (POTS), son condiciones que podrían explicarse por la incapacidad del cuerpo para manejar adecuadamente la fuerza de la gravedad.

Por el momento, se necesitan más investigaciones para probar este enfoque y los posibles tratamientos. Sin embargo, Siegel espera que su hipótesis fomente nuevas formas de investigar y tratar el SII en el futuro.

Referencias:

Gravity and the Gut: A Hypothesis of Irritable Bowel Syndrome: doi: 10.14309/ajg.0000000000002066

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