A medida que el cambio climático avanza, es más difícil responder a esta pregunta: ¿cómo debemos sentirnos al respecto?

Lo normal sería preocuparnos por todos los huracanes que azotan el trópico, o sentir vergüenza al saber cuánto dióxido de carbono generamos en el Black Friday. Pero, en ocasiones, los días cálidos se agradecen tanto o más que las lluvias en verano. Y no lo decimos solo nosotros. 

Según dos investigadores del Instituto de Estudios del Futuro (IFFS), este dilema climático siempre ha existido. Cada persona percibe los problemas de acuerdo a sus necesidades, y es normal tener opiniones diferentes sobre algo tan complejo como el cambio climático: algunas apropiadas y otras no tanto. 

El problema actual es que, con las nuevas normas globales, sentimos la necesidad de buscar una emoción correcta ante la crisis climática. Y esa no es una tarea fácil. 

Osos polares / Vía Pixabay

A diario, todos experimentamos dilemas emocionales por culpa del calentamiento global o la contaminación. Por ejemplo, podemos estar disfrutando de un cálido día de verano en la playa y, al mismo tiempo, preocupamos por lo qué está causando ese calor. O sentirnos tristes por los osos polares en el Ártico, pero emocionarnos también al ver el aumento de osos grolares.

Las dos emociones son racionales, pues abarcan diferentes aspectos del cambio climático, pero contradictorias a la vez. Es por eso que para algunos una puede parecer apropiada y la otra no, o viceversa.

Así de complejo es entender lo que el cambio climático nos hace sentir. Sin embargo, esto no significa que esas emociones no puedan evaluarse en absoluto. 

Preguntas para descubrir cómo sentirnos ante el cambio climático

Los investigadores del IFFS estudiaron por décadas el impacto psicológico del cambio climático, y han desarrollado algunas preguntas para descubrir cómo sentirnos al respecto. En su último artículo, publicado recientemente en el Journal of Philosophical Studies, se encuentran todas estas interrogantes. Sin embargo, aquí te incluímos los tres más importantes.

Las dos perspectivas del cambio climático / Vía Pexels

¿A qué estás reaccionando?

Para comenzar, es importante identificar qué aspecto del cambio climático es el que nos provoca tristeza, preocupación, ira o alegría. ¿Es la inacción de los políticos? ¿O la sensación de que no hay nada que puedas hacer para influir en la crisis? Es importante aclarar el origen de esa emoción para entender si es apropiada o no.

¿Es racional lo que sientes hacia el cambio climático?

Una vez identificada la causa, es importante preguntarnos si ese sentimiento realmente coincide con la situación. Es decir, si no estamos exagerando su gravedad o algo parecido. 

¿Qué consecuencias puede generar esa emoción?

Finalmente, para saber si lo que sentimos es apropiado, es fundamental pensar en los efectos de esa emoción. ¿Te motiva a tomar las acciones apropiadas? ¿Te causa una cantidad desproporcionada de sufrimiento? Si esa emoción te afecta, o a un ser querido, entonces es inapropiada. 

Como ves, no existe una emoción universal para el cambio climático, por lo que tampoco existe nada que determine cómo deberíamos sentirnos al respecto. Pero quizás estos consejos te ayuden a poner en orden tus emociones sin sentirte presionado por la situación.

Referencias:

How to Feel About Climate Change? An Analysis of the Normativity of Climate Emotions https://dx.doi.org/10.1080/09672559.2022.2125150

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