Las heridas crónicas son un peligro latente, pues tardan meses en curarse. Si no se tratan con cuidado, la piel dañada puede secarse o producir infecciones debajo del vendaje. Por tal motivo, un equipo médico de la Universidad de Stanford ha desarrollado un vendaje inalámbrico para controlar la curación de este tipo de heridas.

El vendaje es lo más cercano que hay a una gasa inteligente. Esto debido a que puede aumentar el flujo de sangre para acelerar la cicatrización de la herida sin que esto suponga un riesgo para el paciente. Además, contiene un sensor que es capaz de monitorear los factores que afectan este proceso (la temperatura, los niveles de glucosa y la humedad), pero sin tener que remover el vendaje como tal. Por lo tanto, el ciclo de curación del paciente nunca se interrumpe.

Los científicos esperan que esta tecnología ayude a tratar todo tipo de heridas en el futuro, pero de momento solo se ha probado en lesiones crónicas.

¿Cómo funciona este vendaje inalámbrico?

La respuesta está en su propio nombre. Este vendaje utiliza circuitos inalámbricos para monitorear y acelerar la curación de una herida. 

Si alguno de estos sensores detecta una infección o una zona mal curada en la piel, informa automáticamente al paciente a través de una app. Y como respuesta, aplica una estimulación eléctrica en la herida para acelerar el cierre del tejido y reducir la infección. 

La estimulación eléctrica, también conocida como galvanotaxis, promueve la activación de genes pro-regenerativos como: 

  • El Selenop, un gen antiinflamatorio que ayuda a la eliminación de patógenos y a la reparación de heridas.
  • Y el Apoe, un gen que se ha demostrado que aumenta el crecimiento de los músculos y los tejidos blandos.

Además, esta electricidad controlada de manera inalámbrica aumenta la cantidad de glóbulos blancos. Concretamente activa los monocitos y macrófagos antiinflamatorios M2. Así que podríamos decir que esta nueva tecnología trata en tiempo real las heridas, como un asistente virtual.

“No es una herramienta pasiva. Es un dispositivo de curación activo que podría transformar el estándar de atención en el tratamiento de las heridas crónicas”.

Yuanwen Jiang, investigador en la Universidad de Stanford

De esta manera, es posible promover un 25% más el crecimiento de tejidos y su reparación. 

Un vendaje prometedor para tratar heridas de forma automática

EsqueAsí es el vendaje inalámbrico / Créditos: Frontiers

Estos biosensores en el vendaje inalámbrico son extremadamente precisos controlando heridas. Pueden detectar cambios en la temperatura o humedad y transmitir todo ello a un teléfono inteligente. 

Además, a medida que la herida se cura, la frecuencia eléctrica se regula para reducir la inflamación.

Nunca antes se había visto una tecnología de estimulación similar. Es por eso que sus desarrolladores creen que el mecanismo podría utilizarse para tratar otras lesiones graves. 

Sin embargo, el vendaje inalámbrico todavía es solo un prototipo. Se espera que en un par de meses se pueda ampliar la producción en masa si surge la necesidad y la oportunidad.

Referencias:

Wireless Textile Moisture Sensor for Wound Care https://doi.org/10.3389/fphy.2021.722173

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