Todas las marcas tecnológicas tienen nombres cuanto menos curiosos, pero muy pocos saben su origen. Tenemos tan interiorizada la cultura e historia de esa empresa que nunca pensamos en cosas como por qué una tecnología inalámbrica para móviles tiene un nombre como Bluetooth, “diente azul” en español. 

Está palabra no tiene ninguna relación con el mundo de la electrónica, o con los tres líderes de la industria que impulsaron su desarrollo en 1996, Intel, Ericsson y Nokia. Sin embargo, no fue un nombre elegido al azar.

“Bluetooth” era en realidad el apodo de un famoso rey nórdico llamado Harald Gormsson, quien tenía un diente en mal estado que unas veces se veía azul y otras gris oscuro. La historia de este rey fue la que inspiró el nombre actual de Bluetooth que acabó gustando a miles de usuarios. 

¿Quién fue Harald “Bluetooth” Gormsson?

Harald Gormsson fue rey de Dinamarca y también de Noruega a finales del siglo X, entre el año 958 y el 986. 

En aquella época esa región de Europa estaba dominada por los vikingos, quienes tenían un sistema de gobierno basado en clanes familiares. El rey era solo una figura pública, pues su autoridad era cuestionada constantemente. Pero Harald Gormsson cambió eso. 

A sus 29 años, el joven gobernante decidió unificar a las tribus danesas y noruegas bajo un solo mandato, y así lo hizo. Abrazando la fe cristiana, una religión en la que creía desde que se le perdonó la vida en el año 960, Harald Gormsson estableció un gobierno envidiable y propagó el cristianismo en Europa

De toda la historia del rey, el concepto de “unificar personas” fue lo que tomó en cuenta Jim Kardach, el ingeniero informático de Intel, para proponer el nombre Bluetooth a su jefe. Esto debido a que la tecnología Bluetooth estaba diseñada para unificar la comunicación entre dispositivos muy diferentes, así que era el nombre perfecto. 

De un nombre a un logo para Bluetooth

Bluetooth solo fue pensado como un nombre provisional en 1997 hasta que el equipo de marketing pudiera encontrar algo realmente genial. Sin embargo, cuando llegó el momento de seleccionar una palabra más seria para representar a la compañía, todos optaron por conservar el “diente azul”. 

Incluso diseñaron el logo de Bluetooth pensando en el nombre real del rey Harald Gormsson: Harald Bjarkan. El equipo eligió las dos runas que tenían sus iniciales, la H (ᚼ) y la B (ᛒ), y las combinaron para formar el símbolo que todos conocemos actualmente: una B triangular con dos líneas cruzadas en forma de X.

Runas que se usaron para crear el logo de Bluetooth / Créditos; El Español

Y por supuesto, para terminar con esta historia, le dieron al nombre y al logo de Bluetooth un color adecuado para la narrativa, el azul. 

Desde que el Bluetooth ha llegado a nuestras vidas, convivimos con él a diario de una manera muy natural y fluida. Quizás el éxito de esta tecnología inalámbrica no está en el origen histórico de su nombre. Y puede que tampoco se lo debamos al logo atractivo. Pero sin duda ambos son los elementos que nos han hecho amarlo con los años.

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