Aunque no lo notemos, las fosas nasales se turnan para respirar. Cuando el lado derecho expulsa en torno al 75% del aire retenido en los pulmones, el lado izquierdo apenas libera el 25%, y viceversa. 

Si no nos crees puedes comprobarlo justo ahora. Solo acerca un espejo a tu nariz y exhala. Verás dos manchas de vapor, pero una siempre será más grande que la otra. El lado da igual porque lo que te venimos a contar no tiene ninguna relación con un problema respiratorio. 

En realidad, este patrón tan desigual en la respiración se conoce como “ciclo nasal” y es un cambio automático que realiza el sistema nervioso autónomo. Cada ciclo dura entre 3 y 6 horas, por lo que cada día hacemos aproximadamente cinco ciclos nasales. Mientras un orificio está trabajando al máximo, el otro se mantiene congestionado temporalmente. 

Para conseguir congestionar una fosa nasal, no es necesario tener gripe. La nariz cuenta con un tejido especializado que se hincha y se deshincha varias veces a lo largo del día. Este tejido es el que controla qué lado de la nariz se obstruye y qué lado se libera cada par de horas. 

Vía Pixabay

Quizás no parezca el mejor sistema del mundo, en especial si sufrimos de asma, sinusitis u otra afección similar. Pero el hecho de que nuestras fosas nasales se turnen para respirar es algo vital.

Sin este mecanismo, nuestra nariz y todas las funciones olfativas estarían comprometidas. Y no estamos exagerando en este aspecto. 

¿Por qué las fosas nasales se turnan para respirar?

La principal función de las fosas nasales es filtrar el aire que respiramos antes de que llegue a los pulmones. Es decir, calentarlo y humedecerlo para que no irrite nuestro sistema respiratorio. Sin embargo, paradójicamente, el continuo paso de aire por las fosas nasales acaba resecando las mucosas y los vellos que se usan para cumplir tal función. 

Es por eso que el sistema nervioso decide darle un descanso temporal a cada lado de la nariz mediante el ciclo nasal. De esta manera, mientras una de las fosas nasales está funcionando con normalidad, la otra se está recuperando después de varias horas de trabajo.

Esa es la principal razón por la que las fosas nasales se turnan para respirar, pero no la única.

Sin este ciclo nasal sería imposible para nosotros apreciar los olores. Los químicos que nuestro organismo convierte en olores tardan en disolverse a través del moco que recubre la cavidad nasal. Por lo tanto, si el aire pasa muy rápido, es más difícil identificarlos. En cambio, si se disuelven más lentamente, es más fácil oler. 

Básicamente, nuestras fosas nasales se turnan para que nosotros podamos respirar mucho mejor. 

Existen algunos métodos artificiales para descongestionar ambos lados de la nariz a la vez, pero tarde o temprano el ciclo nasal se reanuda. Es algo natural, al igual que cuando superamos una enfermedad respiratoria. Así que no te preocupes si, en algún momento, respiras más por una fosa nasal que por otra.

Referencias:

Measuring and Characterizing the Human Nasal Cycle https://doi.org/10.1371%2Fjournal.pone.0162918

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