Incluso afecciones tan comunes como una migraña pueden ocasionar cambios significativos en nuestro cerebro. 

Un nuevo estudio de la Sociedad Radiológica de América del Norte (RSNA) reveló que las personas con migraña crónica y migraña episódica tenían más espacios perivasculares agrandados en una región llamada “centrum semiovale”. Los espacios perivasculares son sacos de líquido que rodean los vasos sanguíneos en el cerebro, y su principal función es eliminar las toxinas y los desechos en esta región. Por lo tanto, cualquier daño podría conducir al desarrollo de futuras lesiones en la sustancia blanca del cerebro. 

Si bien la migraña es una condición debilitante, por la cefalea y las náuseas que produce, esta es la primera vez que se le vincula con una anomalía cerebral.

De un par de migrañas a cambios significativos en el cerebro

A la derecha una microhemorragia cerebral por una migraña y a la derecha la apariencia de los vasos corticales en esa región / Créditos: RSNA

Para dar con este vínculo, los investigadores utilizaron un tipo de resonancia magnética de alta resolución conocida como “7T”. Esto con la finalidad de observar los pequeños cambios que ocurrían en el tejido cerebral después de una migraña y que son, a menudo, imperceptibles en otros tipos de resonancias.

Fue gracias a esta nueva tecnología que ellos notaron anomalías en 10 participantes con migraña crónica y otros 10 con migraña episódica. 

Usualmente los espacios perivasculares se ven afectados por varios factores, incluidas las tumoraciones o una enfermedad subyacente. Sin embargo, ninguno de los participantes tenía problemas cognitivos o un tumor cerebral. Por lo tanto, el equipo de la RSNA concluyó que las migrañas recurrentes habían causado estos cambios en el cerebro. Principalmente porque:

  • El número de espacios perivasculares agrandados fue mayor en pacientes con migraña. Los pacientes sanos no tenían microhemorragias cerebrales.
  • Además, este agrandamiento se correlacionó con un efecto común que provocan las migrañas: hiperintensidades (lesiones) en la sustancia blanca.

Consecuencias de un dolor de cabeza recurrente

Los investigadores no saben si las migrañas provocan estos cambios en el cerebro o, por el contrario, son estos cambios los que desencadenan episodios recurrentes de dolor de cabeza, náuseas y sensibilidad a la luz. Después de todo, este es el primer estudio que aborda dicho vínculo.

Pero más allá de cuál sea la causa y cuál el efecto, sus hallazgos sugieren que un agrandamiento en los espacios perivasculares puede ser peligroso para la salud humana. 

Estos espacios se localizan en los ganglios basales del cerebro, por lo que están conectados al sistema glinfático. Es decir, al sistema que ayuda a eliminar proteínas solubles y metabolitos del sistema nervioso central.

Cuando este sistema se lesiona, las toxinas se empiezan a acumular en el cerebro provocando:

  • Trastornos neurovasculares, hemorrágicos e isquémicos.
  • Insomnio.
  • Enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
  • Y aún más dolores de cabeza.

Así que puede que este vínculo entre las migrañas y los espacios perivasculares ayude a prevenir en un futuro la aparición de cambios significativos en el cerebro. O al menos a tratar mejor las migrañas recurrentes para evitar tales anomalías.

Referencias:

Migraine and structural changes in the brain https://doi.org/10.1212%2FWNL.0b013e3182a6cb32

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