Tal vez deberíamos tener cuidado al usar pantallas táctiles con los más pequeños. Investigadores de la Universidad de Uppsala acaban de confirmar que las tablets reducen la creatividad de los niños entre 3 y 5 años. 

En comparación con los infantes que juegan con muñecas o legos, aquellos que usan iPad o las famosas “tablets para niños” en el preescolar tienen menos imaginación. De hecho, también son mucho más callados y solitarios.

Sus resultados contradicen por completo estudios anteriores que afirmaban que las nuevas tecnologías estimulan el desarrollo y el aprendizaje en los niños. Sin embargo, esto no se debe a ningún error. 

Para dar con este vínculo peligroso entre las tabletas y los niños, el equipo realizó un estudio exhaustivo en Londres. Primero, grabaron en video a 30 niños jugando en el preescolar: unos con tabletas y otros con los juguetes tradicionales. Luego, examinaron los patrones de juego de ambos grupos, es decir, qué hacían con esos “juguetes”. Y finalmente, determinaron cuáles niños eran más creativos durante esas sesiones de juego libre.

Mientras los niños sin tablets se ponían disfraces e inventaban roles, los niños que usaban la pantalla táctil solo seguían las instrucciones del juego. 

El estudio mostró que las tablets ofrecían juegos más exploratorios, con menos elementos de simulación y fantasía, por lo que la creatividad de los niños no se desarrollaba correctamente. Pero, ¿por qué ocurre esto?

La naturaleza del juego en los niños 

Jugar es una necesidad de todo niño. A través de los juegos, ellos estimulan sus sentidos, descubren cómo es el mundo y cómo son ellos. Aspectos indispensables para adquirir habilidades cognitivas como el pensamiento creativo o el aprendizaje. 

Sin embargo, no todos los juegos estimulan el sistema nervioso de los niños. Todo depende del tipo de juego, la edad del niño y las posibilidades.

Existen juegos que no aportan mucho, ya que no ponen en práctica la imaginación. En su lugar, solo ofrecen un escenario con acciones limitadas. Para que un niño fomente su creatividad, el juego debe permitirle recrear un contexto imaginario con múltiples soluciones a un problema y personajes de apoyo. 

De acuerdo con los investigadores, las tablets ofrecen juegos muy diferentes a los que se suelen jugar durante esa edad, por lo que la creatividad de los niños se limita.

Otro estudio reciente examinó los patrones de interacción entre maestros y niños que usan tabletas. En ese estudio, se comparó la lectura de libros con el uso de tabletas, y los resultados no fueron tan prometedores como se esperaría. Los niños hablaban menos y no le prestaban atención al maestro cuando tenían la tablet en la mano.

“Nuestros resultados fueron claros pero también sorprendentes, dado el plan de estudios actual. Esperamos que sean significativos para el personal preescolar, y también para los padres y otras personas que interactúan con los niños usando tablets”.

Robin Samuelsson, del Departamento de Lenguas Escandinavas de la Universidad de Uppsala

Entonces, ¿las tablets son malas para los niños?

Niños parendiendo a deletrear con una tablet / Vía Pixabay

Solo en cuanto a la creatividad. Es posible mejorar el aprendizaje de los niños a través de las nuevas tecnologías, pero se debe tener mucho cuidado con la forma en la que se utilizan estas tablets. Y sobre todo, los padres tendrían que fomentar los juegos tradicionales con muñecos, carros o piezas de lego. 

Las tablets ya forman parte de nuestra vida. En ellas podemos encontrar cualquier tipo de contenido, juego o herramienta para pasar un buen rato. Prácticamente son un mundo lleno de posibilidades, lo que puede ser un riesgo para los niños en pleno crecimiento.

Con pocos juguetes a veces surgen mejores ideas. Al tener menos alternativas, los niños usan los juguetes por mayor tiempo y desarrollan una curiosidad innata.

Este estudio es muy pequeño, así que es imposible afirmar que las tablets afectan la creatividad de todos los niños por igual. Pero al menos ahora sabemos que, mientras algunos se benefician de estas nuevas tecnologías, otros no.  

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