Decir que la salud mental es una moda sería banalizar sobre un problema que ha sido tratado como un tabú o sin importancia por mucho tiempo. Por suerte, hoy en día, es cada vez más frecuente visitar un especialista en psicología para sanar la mente y buscar un estado de bienestar que es vital para continuar con las actividades cotidianas.

Para evolucionar como personas, se necesita mejorar en aspectos que no hace mucho tenían una importancia nula y resultaba vergonzoso tratar el tema. El ejemplo más concreto es el de la salud mental, aquel estado que hace mantener el equilibrio entre una persona y su entorno sociocultural, incluyendo el bienestar emocional, psicológico y social.

El ser humano renegó por mucho tiempo por un problema que históricamente ha afectado a tantas personas. El motivo de ello fue, principalmente, el temor a ser rechazados por la sociedad. Entonces, hablar abiertamente de un problema de salud mental no era lo común en la civilización.

Haber estigmatizado por mucho tiempo a la salud mental resultó en un grave error. Pero ¿por qué ahora se habla más abiertamente del tema? ¿Hablar de salud mental se ha vuelto una moda o realmente es una necesidad? Ahora más que nunca se necesita visitar al psicólogo, ¿por qué?

Durante la pandemia afloraron en las personas muchos problemas de salud mental. Vía Pixabay.

La pandemia y la salud mental

La pandemia evidenció la importancia de la salud mental y encendió nuestra alarma, que se mantuvo activada por un largo periodo de tiempo. Esto favoreció el deterioro de la capacidad del organismo de dar respuesta en diferentes áreas. Pero, lo que sobresalió durante la pandemia y tuvo un gran impacto en la salud mental de todo el mundo fue el encierro.

El ser humano es movimiento, es desplazamiento, pero también es contacto porque es un ser social. En ambas cosas la pandemia impactó con mucha fuerza. En el inicio de la pandemia, el contacto entre personas fue casi nulo porque, probablemente, eso podría acabar en un contagio. Además, para no contagiarse, las personas se encerraron y acataron las recomendaciones de los estados para mermar la tasa de contagios.

Entonces, las personas protegieron del virus, pero había otro gran riesgo: la salud mental. Muchas personas, a raíz de la pandemia, empezaron a ver la importancia de la salud mental debido a sus propias experiencias.

Tal es así que mucha gente ya no pudo negar lo que, tal vez, en otro momento podía manejar. Afloraron estados que quizás la gente tapaba o evitaba ver. Durante el aislamiento, las personas ya no podían hacer ciertas cosas que antes les ayudaban a no ver sus problemas de salud mental. No podían hacer salidas, asistir a conciertos, realizar actividades de distracción.

Hoy en día hablar de salud mental puede parecer una moda porque destaca en las redes sociales.

Antes, hablar de salud mental era un tema tabú. Hoy por suerte eso está cambiando. Vía Pixabay.

¿Qué es la salud mental?

La salud mental es un estado de bienestar psíquico y físico en el que un individuo es consciente de sus propias aptitudes y capacidades, y puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar de manera productiva y es capaz de hacer contribuciones a su comunidad. Los conceptos de salud mental incluyen:

  • Bienestar subjetivo.
  • Autonomía.
  • Competencia.
  • Reconocimiento de la habilidad para realizarse intelectual y emocionalmente.

El bienestar se manifiesta en la manera de comportarnos, en cómo nos manejamos frente a las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida. Porque la vida constantemente nos está poniendo ante un reto, ante una situación a la que tenemos que dar respuesta. Y, para dar esa respuesta, necesitamos de nuestra autoconfianza y de nuestra autoestima.

Pero, cuando nuestra salud mental está desequilibrada, no podemos hacerle frente a los problemas de la vida cotidiana.

La pandemia disparó el consumo de antidepresivos y ansiolíticos. Vía iStock.

Tratamientos psiquiátricos y psicológicos

Hoy en día, los tratamientos psiquiátricos se han vuelto un poco más conocidos que antes. Estos se dividen en dos grandes grupos: los biológicos y los psicosociales. Habitualmente los tratamientos psicosociales se realizan mediante entrevistas, que forman parte de la psicoterapia. Muchas veces, estas entrevistas son semanales y se prolongan por meses. En este grupo también aparece una terapia alternativa que se está volviendo cada vez más popular: el mindfulness.

En cuanto a los tratamientos biológicos, algunos utilizan existen los que requieren de la electricidad, como la terapia electroconvulsiva o la estimulación del nervio vago. Mientras que otros utilizan el magnetismo como la estimulación magnética transcraneal. También existen tratamientos un poco más complejos como la psicocirugía.

Pero, los tratamientos biológicos más importantes que suponen el 98% de los casos son los tratamientos con medicación. Estos se dividen en cuatro grandes grupos: los antidepresivos, los ansiolíticos, los estabilizadores del estado de ánimo y los antipsicóticos.

Tratamientos con más auge

Durante la pandemia, los grupos de psicofármacos que tuvieron un mayor consumo fueron los antidepresivos y el de los ansiolíticos. Principalmente durante el periodo de 2019-2022, donde no solo se disparó el consumo de estos psicofármacos, sino que también el de medicamentos de venta libre, drogas y alcohol.

Pero, además, durante este periodo se han incrementado las consultas de psicología para tratar, principalmente, problemas de ansiedad y depresión. Sobre todo, aumentaron las consultas través de la modalidad de videoconferencia o telefónica, haciendo que los servicios de telepsicología tuvieran mucho más auge.

Además, en la actualidad se están empezando a implementar otros tipos de terapias alternativas como el uso de plantas, como la ayahuasca, o también las drogas psicodélicas como la psilocibina, extraída de los famosos «hongos mágicos».

A la ayahuasca o “liana de los espíritus” se la considera una droga con propiedades psicodélicas que afectan al cerebro. Además de producir alucinaciones y potenciar los sentidos, la ayahuasca ayuda a las personas a superar traumas vividos y alcanzar la felicidad. A estas propiedades se suman la capacidad de transmitir serotonina en el cerebro, lo que la convierte en un potente antidepresivo. Mientras que la psilocibina tiene un gran potencial como tratamiento de afecciones de salud mental, como depresión, ansiedad, trastorno de estrés postraumático (TEPT), dependencia de drogas y trastornos alimentarios. Por el momento, continúan los ensayos clínicos para determinar cuál es la eficiencia de ambas sustancias y sus efectos en el organismo.

salud mental moda
Hablar de las heridas emocionales está dejando de ser un tabú. Vía Pixabay.

Conclusiones

Poco a poco, hablar de las heridas emocionales y psicológicas, va dejando de ser un tabú. Pero, los psicólogos consideran que hablar de salud mental debe de hacerse de forma responsable y no solo seguir las modas.

A pesar de todo, estamos yendo por buen camino ya que el primer paso es visibilizar los trastornos de salud mental. De ese modo, toda la sociedad empezará a tomar conciencia de que es un tema importante. Así se podrán alcanzar diagnósticos más adecuados y se podrán abordar los problemas de manera integral.

Referencias:

Colorado says yes to medical use of ‘magic mushrooms’: https://medicalxpress.com/news/2022-11-colorado-medical-magic-mushrooms.html

«Mucho del malestar actual se relaciona con cómo organizamos nuestra vida, y la respuesta debe ser colectiva»: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-mucho-malestar-actual-relaciona-organizamos-vida-respuesta-debe-ser-colectiva-20221115081748.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *