Para la década de 2030, el mundo generará alrededor de un yottabyte de datos por año: eso es 1024  bytes. Y es que se ha dado un crecimiento descomunal en la esfera de datos. Esto ha llevado a los gobernantes del sistema métrico a acordar nuevos prefijos más allá de esa magnitud. Representantes de gobiernos de todo el mundo votaron este 18 de noviembre para introducir cuatro nuevos prefijos en el Sistema Internacional de Unidades (SI). Los prefijos ronna y quetta significan 10−27 y 10−30. La Tierra pesa alrededor de un ronnagramo y la masa de un electrón es de aproximadamente un quectogramo.

Esta es la primera actualización del sistema de prefijos desde 1991, cuando la organización agregó zetta, zepto, yotta y yocto. En ese caso, los meteorólogos se estaban adaptando para satisfacer las necesidades de los químicos, que querían una forma de expresar las unidades SI en la escala del número de Avogadro: las 6 × 1023 unidades en un mol, una medida de la cantidad de sustancias.

¿Desde cuándo se ha trabajado por introducir ronna y quetta?

Richard Brown, metrólogo del Laboratorio Nacional de Física del Reino Unido en Teddington, ha estado trabajando en planes para introducir los últimos prefijos durante cinco años. Incluso presentó la propuesta a la CGPM el 17 de noviembre. Dado que el volumen anual de datos generados a nivel mundial ya había alcanzado los zettabytes, las sugerencias informales para 1027, incluidos ‘hella’ y ‘bronto’, comenzaban a tomar fuerza. El convertidor de unidades de Google, por ejemplo, ya les dice a los usuarios que 1000 yottabytes es 1 hellabyte. Al menos, un sitio web del gobierno del Reino Unido cita brontobyte como el término correcto.

De acuerdo con Brown: “Desde el punto de vista de la metrología, esto me horrorizó, porque estos son términos completamente no oficiales. No es que quisiera ser un aguafiestas, aunque eso también entra en juego”.

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Vía Unsplash

No fue nada sencillo crear nuevos prefijos

Inventar los nuevos prefijos no fue sencillo. Brown tuvo que buscar palabras que comenzaran con las únicas letras que aún no se usaban como símbolos para unidades o prefijos, o que estaban excluidas de otra manera: r y R, y q y Q.

Los nombres surgieron de apegarse a los precedentes introducidos para los prefijos agregados más recientemente. Sumado a ello, las palabras debían corresponder aproximadamente con los sonidos de los números griegos o latinos (ronna y quetta suenan un poco como las palabras griegas para nueve y diez, ennea y deka).

Los prefijos resultantes son «muy reflexivos» y el resultado de años de discusiones, dice Georgette Macdonald, directora general del Centro de Investigación de Metrología de Canadá en Halifax. Crucialmente, cumplen el deseo de consistencia de los metrólogos y evitan la confusión, concluye ella.

Actualmente, el SI solo necesita prefijos nuevos para números grandes, agrega, pero tiene sentido introducir los términos correspondientes para el extremo pequeño de la escala.

Ronna y quetta pueden sonar extraños ahora, pero también lo sonaron giga y tera, dice Olivier Pellegrino, metrólogo del Instituto Portugués de Calidad en Caparica, Portugal. Con la práctica, se sentirán normales, señala

Brown pasó por muchos obstáculos para que su propuesta fuera aprobada en el CPGM que aún no se ha permitido imaginar los términos que realmente se usan. Al respecto dice: “Será absolutamente fantástico”. ¿Te acostumbrarás a ronna y quetta?

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