Los teléfonos móviles, las computadoras y los relojes inteligentes ya se han vuelto parte de nuestra vida. Sin embargo, a medida que aumenta la relación con la electrónica, también lo hace la creciente montaña de residuos electrónicos: desde teléfonos descontinuados hasta componentes tóxicos que no se descomponen rápidamente. Esa es una realidad que no podemos tolerar.

Debemos avanzar hacia una electrónica biodegradable en la que abunden dispositivos con chips ecológicos y fáciles de reciclar. No deberíamos esperar a que la naturaleza resuelva todos nuestros problemas, ¿cierto?

Preocupados por este panorama, y con la vista también puesta en la medicina del futuro, investigadores de la Universidad Johannes Kepler han ideado un sistema que podría revolucionar la electrónica actual. Se trata de un chip fúngico llamado MycelioTronics que, tal como su nombre indica, está hecho con la piel de micelio de un hongo. Por lo tanto, es un sustrato completamente biodegradable.

¿El chip MycelioTronics impulsará una electrónica más sostenible?

Esquema de los chips con micelio / Créditos: Sciencie.org

Para entender lo revolucionario que puede ser este circuito en el futuro, primero necesitamos aclarar cómo funciona. 

El micelio es una estructura en los hongos similar a una raíz, con una alta estabilidad térmica y flexibilidad. Dos rasgos que le permiten sustituir a los circuitos convencionales de cobre y aluminio. 

Los investigadores descubrieron que el micelio se puede utilizar para fabricar baterías de bajo consumo después de cultivar varios en el laboratorio. Una vez secado, este se vuelve un tejido aislante capaz de soportar hasta 200 °C de temperatura. Por lo tanto, podría alimentar muchos de los dispositivos que usamos actualmente, como sensores de humedad, relojes o dispositivos de detección autónomos.

“Demostramos que las baterías de micelio tienen capacidades de hasta ~3,8 mAh cm-2”. 

Universidad Johannes Kepler

Además, estas pieles fúngicas ofrecen tres ventajas revolucionarias en comparación con los circuitos convencionales:

  • No son tóxicos, ya que están hechos de un material natural.
  • Si se mantienen lejos de la humedad y los rayos UV, pueden alimentar un dispositivo electrónico hasta 100 años.
  • Y, lo más importante, en el suelo se descomponen en dos semanas aproximadamente. 

¿Qué implica todo esto? Pues parece que la industria electrónica podría avanzar hacia una era más biodegradable con estos chips. Principalmente porque son reciclables, duraderos y, además, usan técnicas comunes de la industria tecnológica como la deposición física de vapor y el modelado láser. Lo que significa que no habría que hacer una nueva inversión en maquinaria: con los sistemas actuales podríamos estar creando ya chips ecológicos.

¿Pronto todos los chips serán biodegradables?

Si las grandes industrias tecnológicas apoyan la causa, probablemente sí. Las pieles de micelio biodegradables pueden surgir como una clase de materiales alternativos sostenibles para un futuro electrónico más verde. Pero quizás no todos los productos electrónicos utilicen estas versiones “vegetales”. 

Las placas de circuito impreso convencionales de los teléfonos móviles, por ejemplo, están compuestas por un 63 % de metales, un 24 % de cerámica y un 13 % de otros polímeros. Se ha intentado reducir al máximo el uso de componentes tóxicos, pero es bastante difícil ya que son dispositivos que requieren de mucha energía. 

El potencial de los chips fúngicos depende en gran medida de la humedad relativa del entorno, al menos por ahora. Según comentan los creadores, cuando un dedo se acerca al sensor, produce cambios claros en su capacidad.

Por lo tanto, puede que en la nueva era de la electrónica biodegradable este chip sea útil solo en dispositivos con una menor exigencia energética. 

Sin embargo, este no es el único material biodegradable con el que están trabajando los ingenieros. Actualmente, la celulosa también puede emplearse para hacer componentes electrónicos. 

La biodegradabilidad es cada vez más importante a medida que aumenta el número de aparatos electrónicos. Así que se espera que los chips sean cada vez más sostenibles para que nosotros podamos vivir sin una montaña de basura alrededor.

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