Por años, se pensó que solo algunos privilegiados podían desarrollar empatía por el prójimo y sentir físicamente el dolor de esa persona. Pero, según un estudio reciente, parece que todos podemos compartir la angustia de los demás. Eso es, de hecho, lo que nos motiva a vivir en comunidad y ayudar a quien lo necesita.

El problema es que cada persona desarrolla un nivel de empatía diferente, por lo que algunas personas acaban siendo más empáticas que otras. Ahora bien, ¿por qué ocurre esto?

Nuestra capacidad para empatizar depende en gran medida de cómo nuestro cerebro interpreta el dolor ajeno y lo vuelve doloroso para nosotros. 

Los investigadores del Instituto de Neurociencia de los Países Bajos notaron que el dolor de los demás se mapea directamente en las neuronas de la ínsula, una región crítica para nuestras propias emociones. La ínsula, también considerada como el quinto lóbulo cerebral, está situada en la profundidad de la cisura de Silvio. A través de ella fluyen los lóbulos temporal, parietal y frontal, por lo que tiene una fuerte implicación en los procesos emocionales, el sistema audiovisual y la autoconciencia

Si la actividad eléctrica en esta región es leve, es probable que seamos menos empáticos con el suceso o la persona en cuestión. Por el contrario, si la actividad es elevada al procesar estímulos externos, entonces sentiremos un dolor físico inexplicable.

¿Cómo se siente la empatía en el cerebro?

Regiones cerebrales en las que se percibe la empatía / Créditos: NIN

Para comprender en qué parte del cerebro se “activaba” la empatía, y por ende el dolor físico, los investigadores midieron la actividad cerebral de personas diagnosticadas con epilepsia. Esto debido a que, en determinados casos que no pueden tratarse con tratamientos farmacológicos, los cirujanos implantan electrodos directamente en el cerebro de los pacientes. 

Además, se cree que los enfermos mentales pierden la capacidad de empatizar con los demás. Por lo tanto, eran los participantes perfectos para llevar a cabo el estudio.

Los investigadores les mostraron videos cortos de una mujer que experimentaba varios niveles de dolor, y midieron la fuerza con la que las neuronas en su ínsula respondían.

“La ínsula es fundamental para los humanos. Puede sentir el estado de nuestro cuerpo a través de la piel, e integrar esta información con lo que vemos, oímos y olemos. Se cree que es punto de origen de los sentimientos conscientes que llamamos “emociones”.

Christian Keysers, profesor en el NIN
Así era el escenario de los experimentos / Créditos NY Times

Después de varias sesiones, notaron que la empatía de los pacientes hacia el dolor de otra persona variaba dependiendo de la información que se reciba:

  • En la mitad de los videos, la cámara enfocaba la expresión facial de la actriz. Al ver cómo cambiaba su expresión, el cerebro de la mayoría se contrajo produciendo una sensación dolorosa.
  • Mientras que, en la otra mitad la cámara enfocaba la mano de la actriz y mostraba un cinturón golpeando la mano. En ese caso, el cerebro de los pacientes no se contrajo. De hecho, parecía estar ocupado procesando cuánto se movía la mano.

Así que el equipo concluyó que esa contracción física en el cerebro es la “empatía”, y las diferencias físicas que vieron en los pacientes podrían explicar por qué algunas personas son más empáticas que otras.

¿Por qué el cerebro humano convierte el dolor de otras personas?

Los hallazgos de este estudio sugieren que el cerebro transforma lo que vemos hacer a otros en una percepción detallada de sus estados internos. Es decir, utiliza a otras personas como un espejo para aprender a gestionar sus emociones. 

De allí que sea más doloroso para nosotros ver las expresiones faciales de una persona llorando o sufriendo por un acto de violencia. 

Este video describe la capacidad humana de entender a los demás y de sentir sus mismas emociones a través del rostro / Créditos: Universidad de Navarra

“Realmente parece que empatizamos con el dolor de los demás porque nuestros cerebros están conectados para transformar su dolor en nuestro propio dolor”.

Valeria Gazzola, profesora en el NIN

Sin embargo, los investigadores no saben por qué la ínsula utiliza a otras personas como un reflejo de nosotros mismos. Eso es lo que intentarán averiguar en futuras investigaciones con los datos valiosos que recopilaron.

Pero al menos sabemos que la empatía está ligada a la forma en la que nuestro cerebro procesa el dolor de otras personas. Así que todos somos empáticos en mayor o menor medida.

Referencias:

How do we experience the pain of other people? https://medicalxpress.com/news/2022-11-pain-people.html 

Intracranial human recordings reveal association between neural activity and perceived intensity for the pain of others in the insula https://dx.doi.org/10.7554/eLife.75197

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