Una característica distintiva de las personas con autismo es su resistencia a hacer contacto visual.

Para las interacciones cotidianas, el contacto visual es importante. Pero, los científicos se toparon con dificultades para estudiar la base neurológica de la interacción social en vivo en individuos con TEA. Esto debido a que no habían encontrado la manera de capturar imágenes del cerebro de dos personas mientras estas interactuaban.

El contacto visual suele ser escaso en las personas con autismo. Vía iStock.

Pero, mediante una tecnología innovadora, los investigadores de la Universidad de Yale lograron identificar áreas del cerebro específicas en la región parietal dorsal que están asociadas con la escasez del contacto visual en el autismo.

El estudio se publicó en la revista PLOS ONE y muestra las respuestas neuronales al contacto directo con la cara y los ojos. Este hallazgo es interesante pues quizás ayude al diagnóstico del TEA y a los tratamientos del autismo.

¿Qué ocurre en el cerebro de las personas con TEA mientras interactúan?

En un intento por comprender qué sucede en el cerebro de las personas con autismo, un equipo de investigadores de Yale realizó experimentos por medio de una nueva tecnología.

Los investigadores analizaron la actividad cerebral durante breves interacciones sociales entre pares de adultos, uno con TEA y otro sin TEA. El análisis consistió en el uso de espectroscopia funcional de infrarrojo cercano, un método de neuroimagen óptica no invasivo con el que pudieron captar lo que sucedía en sus cerebros durante la interacción social.

Ambos participantes usaron gorras con muchos sensores que emitían luz en el cerebro. Además, esos sensores registraban los cambios en las señales de luz con información sobre la actividad cerebral durante la mirada a la cara y el contacto visual.

Los recientes hallazgos podrán ser útiles para el diagnóstico y el tratamiento del TEA. Vía iStock.

Durante el contacto visual, los participantes con TEA tenían una actividad significativamente reducida en la corteza parietal dorsal en comparación con aquellos sin TEA. Pero, además, los científicos comprobaron que en los participantes con síntomas sociales más graves, la actividad en esa región era mucho más escasa.

Sin embargo, en los participantes sin TEA la actividad neuronal en dicha región fue sincrónica. Esta sincronización no se observó en los participantes con TEA, y sería coherente con las dificultades que estos manifiestan para las interacciones sociales.

Los investigadores esperan que sus hallazgos sirvan para mejorar el diagnóstico y el tratamiento del TEA.

Referencias:

Neural correlates of eye contact and social function in autism spectrum disorder: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265798

Why eye contact is rare among people with autism: https://medicalxpress.com/news/2022-11-eye-contact-rare-people-autism.html

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