Seguramente conoces a Albert, el primer mono astronauta que tristemente murió sofocado por el calor de la nave el 11 de junio de 1948. Pero, ¿conoces la historia del mono Juan? El simio que sí logró llegar al espacio y regresar con vida a la Tierra. 

Cinco meses después de la llegada del hombre a la Luna, este pequeño mono fue lanzado al espacio en un cohete llamado Canopus II. Él era el único tripulante de esta nave que subió hasta una altura de casi 90 kilómetros el 23 de diciembre de 1969. 

Un día histórico para la aeronáutica, ya que fue el primer mono que logró rozar el límite entre la atmósfera terrestre y el espacio. Aunque quienes más lo celebraron en su momento fueron los argentinos, ya que el pequeño Juan fue también el primer astronauta argentino.

La historia de este mono comienza en la selva misionera

Juan o “Juancito”, como también lo llamaban los científicos, era un mono caí. Esta es una de las especies más conocidas de Sudamérica por su carácter amigable y pequeño tamaño. Y no exageramos en este aspecto, el mono Juan pesaba solo un kilo y medio y medía 50 centímetros si estiraba por completo sus brazos y piernas. 

Todas estas cualidades fueron las que tomaron en cuenta los investigadores de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (hoy Conae) para convertirlo en su primer mono astronauta. 

Para el año 1960, la Unión Soviética había lanzado el primer satélite artificial de la historia, y Estados Unidos ya había reclutado a monos de la misma especie que Juan para ir al espacio. La carrera espacial había comenzado, por lo que Argentina decidió incursionar también fuera de las fronteras terrestres. 

Antes de la llegada de Juan, una rata probó si era posible enviar seres vivos en un cohete de fabricación nacional. Esto debido a que, en comparación con las grandes potencias, el equipo argentino no tenía grandes recursos en 1965. 

Pero afortunadamente su primera prueba fue un éxito, por lo que decidieron utilizar a un “pequeño humano” en su segundo lanzamiento.

El viaje del mono Juan al espacio 

Le hicieron pruebas físicas a Juan para ver si podía entrar en el cohete / Créditos: Telam

Un equipo de ingenieros, biólogos y médicos argentino inició el entrenamiento del mono Juan en abril de 1967. Lo sometieron a varias pruebas biológicas a bordo del cohete para asegurarse de que el mono permanecería sentado en la punta del cohete. 

Esa parte estaba reforzada con un material especial para que la historia del mono Juan no terminara en la tragedia que sufrió el mono Albert al viajar al espacio. Además, esta punta contaba con:

  • Un sistema de refrigeración para mantener al monito a una temperatura constante de 28° C.
  • Y un asiento que ayudaba a reducir las aceleraciones y desaceleraciones de la nave.

El 23 de diciembre de 1969 ya todo estaba preparado. Los científicos cedaron al mono Juan antes de colocarlo en el Canopus II para evitar que se hiciera daño. Y luego lanzaron el cohete desde el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados de Chamical, en La Rioja.

Un par de horas después, el cohete regresó a la Tierra con el mono Juan sano y salvo. No sufrió ninguna herida interna tras la propulsión y, de hecho, vivió dos años más en el zoológico de la ciudad de Córdoba.

Este hito marcó un antes y un después en la historia, ya que el mono Juan fue el cuarto simio en viajar al espacio, pero el primero en regresar con vida. Así que lo mínimo que podríamos hacer por este pequeño astronauta es recordarlo ahora que está cerca el aniversario número 53. 

En especial después de que China anunciara que enviará dos monos al espacio para reproducirse. 

Referencias:

La historia del «primer astronauta argentino» en llegar al espacio https://www.telam.com.ar/notas/201907/377061-la-historia-del-mono-juan-el-primer-astronauta-argentino-en-llegar-al-espacio.html 

La historia del mono Juan, el primer astronauta argentino en llegar al espacio https://www.clarin.com/sociedad/historia-mono-juan-primer-astronauta-argentino-llegar-espacio_0__QuYhwvAG.html 

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